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[COMO SI FUESE NECESARIO] Decálogo de razones para saber que una invasión no es una opción

Antes de pasar a enlistar las oprobiosas consecuencias de un escenario bélico en nuestro suelo, debemos aclarar que este artículo no tiene como destinatario final a nuestrxs lectores habituales. Sin embargo, pensamos que pueden ser vehículo o intermediarixs con aquellas personas, que ante los embates de una innegable crisis, que ataca del mismo modo los bolsillos, las psiques y las almas, están ya proliferando loas a la intervención (usando cualquier eufemismo), preparadas para repetir una vez más la triste historia de la crucifixión de cristo y la liberación de barrabás.

Todas y todos nosotros tenemos en nuestros entornos afectivos, familiares y amigos que, siendo anteriormente afectos o no al proceso bolivariano, mellados ante la dura realidad y agotados de un discurso desconectado de la misma, claman hoy por cualquier alternativa que les sugiera un giro drástico de la dura situación actual. Recomponer el diálogo y entendimiento entre nosotrxs, la gente del pueblo humilde y trabajador, a quienes de manera inclemente golpea del mismo modo la crisis sería imposible sin el reconocimiento de la enorme responsabilidad del gobierno en la agudización de la misma. Ser en cambio interlocutores del discurso oficial, que no solo niega esa responsabilidad sino que incluso niega la propia crisis, sólo favorecería a acentuar la desintegración de nuestra clase y de nuestras familias.

Dicho esto, más allá del grado de descontento o arrechera que podemos tener con la gestión actual de los dirigentes políticos, usemos la imaginación apegadxs a la historia reciente, para que juntas y juntos podamos rechazar estos vientos intervencionistas que cada vez soplan con más fuerza.

1. Ninguno de los pueblos de los países invadidos por EEUU, alcanzó en los años sucesivos a su intervención ni el más mínimo atisbo de lo que pueda entenderse como estabilidad social, económica o política. Basta con ver las imágenes de la post-guerra de cualquiera de los más de 70 países invadidos militarmente por los norteamericanos para saber que en ningún caso, la población invadida vivió mejor después de la guerra que antes de ella.

Alepo, Siria.

2. Ninguna generación actual vivió un escenario de invasión militar. Nuestro imaginario sobre la guerra no es mucho más amplio del que hollywood haya construido. No avizoramos los alcances de los efectos reales de una intervención armada, lo que sí sabemos es que luego de ella se hará otra película de guerra, dónde nos muestren hasta conmovernos, lo que sufrían sus soldados al verse “forzados” a asesinar a niñxs, mujeres y hombres de nuestro pueblo.

3. Síndrome de Estocolmo. Las imágenes recientes difundidas en redes que intentan fundir la simbología gringa con nuestra bandera, no sólo son muestra de un profundo desconocimiento de la historia, sino un síntoma de ese conocido síndrome en que la víctima se siente atraída por su victimario. Los E.E.U.U. han sido protagonistas de las peores agresiones y crisis que hemos vivido los latinoamericanos en los últimos 100 años. Y si bien no pretendemos esconder las incapacidades del gobierno en sortear esta agresión traducida en crisis, sería ingenuo negar (hasta voceros de la administración trump lo han reconocido) la injerencia permanente, los bloqueos y el saboteo a nuestra economía que ha ejercido la casa blanca en los últimos años. Lamentablemente ningún pensamiento de nuestro Libertador fue tan premonitorio cuando hace más de 200 años aseguraba que “los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar la América de miseria en nombre de la libertad”.

4. Las y los hijos de lxs vocerxs políticos que abiertamente promueven la guerra (lo han hecho desde mucho antes de la crisis actual), no estarán acá para sufrirla ni “celebrarla”. En cambio sus hijxs sí. Y si aún no cree que todas y todos seremos afectados, solamente en las filas de la FANB existen más de 235 mil efectivos, que sumados a las milicias bolivarianas, suponen más de medio millón de familias que pondrán la carne de cañón para la guerra que clamas.

5. La culpa es de la chama que se pone la mini falda y no del violador. Entre algunos entornos familiares he escuchado semejante argumento, de que si estamos al borde de una guerra es responsabilidad del chavismo porque en su jerga antiimperialista ha provocado el odio de esa potencia, a la que parece mejor hacerle el juego de servilismo que tristemente han asumido la mayoría de nuestros gobiernos en la región.

6. La Ayuda Humanitaria y el Caballo de Troya. La historia también nos enseña que el artilugio del caballo de troya ha sido utilizado por los norteamericanos como fachada para sus objetivos militares (también hay pelíuclas sobre ello, Argo 2012, un claro ejemplo). Comerse el cuento de este enrome caballo de madera aludiendo la benevolencia de quienes aparentemente disponen de alimentos y medicinas para nuestro pueblo, cuando con sus políticas, sanciones y bloqueos han sido generadores de la escasez de las mismas, es más que ingenuo. Por cierto esos 20 millones de dólares que destinan para la supuesta ayuda, es mucho menos de lo que costarían 1 millón de cajas CLAP a precios internacionales. Y también es menos del monto que al más alto nivel de malandreo han “confiscado” a nuestra industria petrolera.

7. Petróleo. Sí, sabemos que este ha sido uno de los argumentos repetidos del discurso oficial, y también sabemos que los rusos y los chinos tampoco están aquí por cachapa y cochino frito. Pero antes de subestimar este elemento, deténgase a revisar lo que ha sido capaz militarmente EEUU por el control del petróleo en medio oriente, que además supone, en el escenario más ideal para ellos un gasto logístico y de transporte mucho mayor al que se puede invertir cuando tienes al país con mayores reservas petroleras del mundo a escasos kilómetros. Basta ver un mapa. Si indagamos un poquito más, también descubriremos la participación de EEUU en los derrocamientos de líderes y presidentes Venezolanos, que sin oponerse siquiera al orden capitalista, han intentado tener un manejo medianamente soberano de nuestra principal industria. Cipriano Castro, Medina Angarita, el mismo Rómulo Gallegos y Chávez, que queramos o no, fue quien después de décadas entreguistas recuperó en amplios márgenes la soberanía en el manejo de los excedentes de la industria petrolera. Es lamentable que ante las presiones injerencistas esta soberanía alcanzada ya se empiece a entregar por tajos, aunque ésto sería motivo ya de otro texto.

8. Negarse a la intervención no es apoyar al gobierno de Nicolás Maduro. Usted puede ser radical opositor, o chavista descontento, su grado de arrechera, créanme, puede ser tan alto como el nuestro, pero ninguna de estas emociones puede volcarse para atentar en contra de su gente, de su familia, de su país.

9. Colombia si sabe lo que es una guerra. Si tiene algún familiar o amigo, preferiblemente de las zonas rurales colombianas, puede preguntar cómo se ha sufrido por más de 60 años una guerra, que aunque con características aparentemente distintas a la de invasión extranjera, fue desatada (documentos desclasificados lo confirman) por lo que se supone fue la primera operación en tierras suramericanas, de la recién creada Central de Inteligencia Americana (CIA), como lo fue el asesinato del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán en 1948 (ver documental “Pantomima” elaborado por ICAIC). Si no puede confirmar esto, basta con revisar sólo las terribles cifras que ha reconocido el Centro Nacional de Memoria Histórica (organización gubernamental), por lo que suponemos son más: han muerto más de 218 mil personas, de las cuales el 81% han sido civiles. En los últimos 20 años más de 23.000 asesinatos selectivos, de los cuales reconocen que alrededor de 20 mil fueron producidos por las fuerzas públicas y los grupos paramilitares, a quienes se les endosa también el haber orquestado más de 1000 masacres entre 1985 y 2012, tiempo en el que además se registran 25.000 desapariciones forzadas. A lo que hay que sumar cerca de 6 millones de desplazamientos. Y el asesinato selectivo de líderes y lideresas sociales que no cesa Nadie quiere importar esa terrible historia.

10. Fascismo. Sobre estohemos escuchado mucho, pero es un monstruo que en los últimos años apenas ha mostrado los dientes, sobre ello preparamos recientemente un video de la serie fin de la cita. Si llegó hasta aquí en la lectura, estamos segurxs de que su capacidad de reflexión lo o la llevará al siguiente enlace. Son sólo 4 minutos más.

Nota: Recuerde que si va a reenviar este texto a entornos sensibles a lo que aquí se dice, puede omitir los 2 primeros párrafos, así como la autoría del texto. comparta sin citar fuente. Las y los venezolanos, dignas y dignos, necesitamos reencontrarnos.

Sobre el autor

Comentarios (2)

  1. Pedro colmenarez

    Dejo a un lado las agresiones a la sintaxis en las que incurre el “joven” Fabricio Ernesto (FE, y supongo que en homenajes a F. Ojeda -un “mártir” de la revolución cuyos restos fueron llevados al Panteón Nacional, no obstante que sus dos hijos, el varón del mismo nombre y profesión de periodista, confesaron que su padre no era merecedor de ese magno recinto-, y por E. “Che” G., lo cual dice mucho de su socialización política hogareña). Centro la atención en el fondo de sus argumentos, en el Método de pensamiento y análisis subyacente en su escrito: 1) si hay una amenaza creíble de invasión por parte de USA, es porque existe un conflicto político presente, pues ningún país invade a otro porque una mañana sus gobernantes amanecen con “una puntá de culo”; 2) FE omite ese detallito pues de lo contrario tendría que admitir que previa a la invasión gringa, que es solo una amenaza pero muy creíble y letal, ha ocurrido una invasión sutil y consentida, la cubana, reforzada con gente bondadosa como las FARC, ELN, Hezbollah, y las bendiciones de China, Rusia y Turquía entre otros buenos amigos de la Paz. 3) lo de Hollywood no es sostenible, por contradictorio en sus propios argumentos, hay un cine malo y un cine bueno cuyos caballos de Troya me agradan. 4)No basta con decir que no soy madurista o afines, hay que mostrarlo en las acciones y argumentaciones. 5) Si hay un conflicto político real, independientemente de si lo admito o no, y si se está en abierto desacuerdo con la accion militar para la resolución del conflicto, ello obliga, moral e intelectualmente, a asomar una vía pacífica creíble para la solución del conflicto, y no hacerlo es reconocer tácitamente la continuidad del oprobioso y criminal régimen, en otras palabras, FE se hace cómplice de la barbarie.

  2. Fabricio Ernesto M-G

    Es bueno saber que mi intuición no estaba errada cuando sugería compartir el decálogo sin mencionar la autoría. Pues es característico en situaciones tan sensibles, buscar enjuiciar al sujeto antes que a sus ideas. Sin embargo, debo decir que su intuición también es cierta, y llevo el orgullo y el compromiso histórico de haber heredado esos nombres con tan dos altísimos referentes de lo humano.
    1. El relativismo engaña cuando dices “ningún país invade a otro” como si esa condición invasora la tuviera cualquier país del mundo. Intentando borrar las enormes diferencias entre países invasores e invadidos, entre agresores y agredidos, en fin, entre colonizadores y colonizados.
    2. Es absurdo intentar comparar la amenaza bélica de un EEUU que ha agredido e invadido militarmente más de 70 países, asesinando civiles, niñxs y poblaciones enteras, destruyendo (eso creen porque ignoran la resistencia) el patrimonio y la cultura de comunidades enteras; con la presencia en otra larga lista de países (el nuestro afortunadamente entre ellos) de la Cuba Revolucionaria, quien ha dado muestras enormes de humanismo a naciones enteras en tiempos de guerra y post-guerra, e incluso ante inclemencias naturales (ellxs sí que saben de Ayuda humantiaria). Es muy osado de su parte intentar homologar a médicos y deportistas cubanos con mercenarios norteamericanos. Son 2 cosas tan disímiles que no provoca gastar una sola línea en explicarlo. Si a asesores políticos se refiere, que seguro los hay, además de cubanos hay franceses y de otras nacionalidades del “primer mundo” (con los que no comulgo mucho), pero el endorracismo hace que veamos unos y otros no.
    3. Respecto a las insurgencias colombianas, es curioso que no noten la histórica influencia de la oligarquía colombiana en anteriores gobiernos, que provocaron hasta “acciones cojuntas” entre sus ejércitos, como la tristemente conocida masacre del amparo (con invasión territorial incluida) donde intentaron hacer pasar por guerrilleros a 16 pescadores, de los cuales 14 fueron vilmente asesinados. Luego el uribismo haría de éste método de “falsos positivos” su principal barrera de guerra. (hay una peli ganadora en 2016 del festival de cine vzlano que hace honor a la memoria de estos hechos y cuyo director no es chavistas antes que intenten descalificarlo). Es lógico que tener una guerra tan cerca por más de 60 años, nos deje influencias de lado y lado.
    4. Sobre Hezbollah espero un estudio de fuente seria, y con gusto lo leeré.
    5. ¿No es creible lo de Hollywood? ¿Ya vio ARGO? Tal vez el epítome del descaro colaboracionista entre la industria cultural y la militar gringa. La película sobre la falsa película q no se hizo y que sirvió como manto para infiltrar agentes en irán por los 80, hasta ganadora del oscar, entregado por la esposa de Obama, el mismo año en que días después se iniciaba otra intervención militar en medio oriente. ¿Qué simbólico no? ¿Tampoco vio la caída del halcón negro? Para solo nombrar un par… pudiéramos hacer otro decálogo que demuestre que Hollywood no es más q uno de los brazos culturales de ese imperio en decadencia.
    6. “Las vías pacíficas posibles para la solución del conflicto” que usted dice yo no asomo, no me compete a mi hacerlo, esas vías están escritas en la constitución vigente, esa misma que ustedes según la conveniencia de sus pseudolíderes han atacado y “defendido” intermitentemente.
    7. Según usted este texto me hace cómplice de los errores y hechos punibles de un gobierno (legitimante electo). Nada más lejos de la realidad, en cambio, sin duda, por petición u omisión, todo el que no rechace abiertamente una guerra en nuestro país, con el fatal matiz de una fuerza extranjera invasora, será cómplice absoluto de la barbarie.
    Pd: gracias por lo de “joven”, es viejo ese truco literario de los viejos de que al llamar al otro “joven” se aducen ínfulas de superioridad.

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