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[BRASIL] ¿Cómo surgió el “antipetismo” en Brasil? ¿De qué se alimenta?

Por Rute Pina

Especialistas analizan que el discurso contra la corrupción se concentra en el PT, pero es endémico del sistema político

El voto contra el Partido de los Trabajadores fue la principal motivación de muchos electores que optaron por votar en el candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), electo presidente en las elecciones presidenciales brasileñas en 2018.

Una encuesta realizada por el Detector del Debate Político en los Medios Digitales apuntó que este es el principal sentimiento entre los seguidores del candidato militar que salieron a las calles en la ciudad de São Paulo (SP) en un acto de campaña de octubre, mes que fueron realizadas las elecciones. Para cerca de 98 por ciento de los presentes en la Avenida Paulista, el Partido de los Trabajadores (PT) es el “partido más corrupto” y “hundió la economía”.

Y aunque el referido partido no integre la lista de los partidos que tienen más líderes comprometidos en escándalos de corrupción, este dato demuestra como el candidato del PSL logró atraer un gran electorado explorando al máximo el discurso de odio contra el PT.

La socióloga y periodista Maria Eduarda da Mota Rocha, profesora de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), explica que el sentimiento antipetista ganó espacio en un movimiento de rechazo a las instituciones y la crisis de representatividad de los representantes políticos ocurre en todo el mundo.

“Hay, por un lado, un gran proceso de descalificación de la política, que afecta los poderes instituidos. PT estuvo en el poder por determinado tiempo. Entonces fatalmente es blanco de ese sentimiento de rechazo de la política que estamos viviendo. Ese es un fenómeno global de ascensión de la extrema derecha en diversos lugares del mundo”, señala.

Aún según la profesora, este proceso se intensifica en Brasil debido a un “evidente desprecio por la democracia”, históricamente cultivado en el país.

“La élite brasileña tiene un fuerte desprecio por la democracia. La vinculación de la élite brasileña con la democracia siempre fue casuística y coyuntural. Tanto es así que en 1964 renunció a la democracia y ahora hace lo mismo”, afirma.

El profesor del departamento de Ciencia Política de la Universidad de São Paulo (USP) Ricardo Musse señala que el sentimiento contra el Partido de los Trabajadores se forjó históricamente. Él afirma que se utilizó ese discurso en todas las elecciones presidenciales que Lula disputó, contra Collor, en 1989, contra Fernando Henrique Cardoso, en 1994 y 1998.

Para Musse, el antipetismo – que se difuminó en 2002, debido a un desgaste político por parte del PSDB – ingresó en un nuevo momento cuando el partido llegó al poder. Esta vez, el discurso se vincula al sentimiento de corrupción institucionalizada, a partir da exposición mediática del caso conocido como “Mensalão” [escándalo de las mensualidades para a parlamentarios por su apoyo], a partir de 2005.

“Ese cuadro se intensificó aún más a partir de 2012, con el juicio de los involucrados en el escándalo. Hubo una exposición mediática muy intensa que empezó a asociar el PT a la corrupción de forma muy intensa”, afirma. “Ese proceso inicial se intensificó en 2014 con el inicio de la Operación Lava Jato. El propósito inicial de la operación, expresado en el documento que redactó el juez Sergio Moro”, era “destruir el sistema político”. Pero el primer paso fue debilitar y tentar destituir el partido hegemónico en la sociedad, el PT”.

El docente también recuerda que el tema de la corrupción, sin embargo, siempre fue la principal bandera para desarticular los gobiernos progresistas en el país. Pero señala que, sin embargo, la corrupción no explica la crisis económica.

Por su vez, la profesora Maria Eduarda Rocha analiza que el sentimiento de corrupción se alía a una campaña para descalificar el Estado y, como contrapartida, de valorización del discurso neoliberal.

“Tenemos que enfrentar esa dimensión del privatismo en la cultura brasileña. Cuando se habla del privatismo neoliberal, hay la costumbre de asociar ese discurso a la entrega de las empresas estatales a las corporaciones privadas. Esa es una dimensión trágica que será reforzada con Bolsonaro”, afirma la profesora.

“Pero existe una otra dimensión del privado que se vincula a esa, que es más cotidiana. Hay una narrativa de descalificación de lo que es público que fue asumida por las personas porque históricamente el Estado era considerado por ellas como una figura represora. El Estado como figura que garantiza los derechos es algo muy nuevo en Brasil”.

Mientras los reflectores apuntan para el PT, el partido que lidera el número de parlamentarios investigados por el STF es el Partido Popular (PP). Entre sus 46 diputados en ejercicio durante 2017, al menos 27 son investigados.

La lista de políticos investigados por sospechas de corrupción también está compuesta por miembros del PP. Bolsonaro integró el partido entre 2005 y 2016.

Sobre el autor

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