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[COMUNICADO] Unión Comunera: ¿Dónde está la Comuna?

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Ocho años se cumplen hoy 20 de octubre de 2020 de aquella contundente alocución pronunciada por el Comandante Hugo Chávez.

Aquel relámpago que se denominó Golpe de Timón, representó un clamor irreverente, radical y visionario que hoy guarda plena vigencia porque evidencia aún, viejas deudas programáticas que conserva la revolución, y además porque interpela el viraje que hoy asume el proyecto bolivariano.

En el Golpe de Timón converge la fuerza de la victoria, derivada del triunfo electoral del 7 de octubre de 2012, la autocrítica profunda, frente a los errores y las debilidades de la revolución, pero también la angustia por los tiempos que se avecinaban. El Comandante le daba un nuevo impulso a la radicalización revolucionaria como la vía para enfrentar la contraofensiva reaccionaria que fraguaba la burguesía.

El Golpe de Timón nos legó una serie de enseñanzas y orientaciones que queremos rescatar a la luz del contexto actual.

En primer lugar el Comandante privilegiaba el ejercicio de la autocrítica como el mecanismo revolucionario por excelencia para rectificar y empujar el proyecto hacia los objetivos establecidos en el Programa de la Patria, basados por supuesto en los principios ideológicos y políticos que constituyen la Revolución Bolivariana.

Criticó duramente la gestión de gobierno, la indolencia frente a los problemas, las falencias comunicacionales, y la desestimación del proyecto comunal. También apuntó sus cañones a ese vicio que procura usar irresponsablemente la palabra “socialismo” y que termina banalizando su contenido. Decía el Comandante: “Yo soy enemigo de que lo pongamos a todo socialista. ¡Avenida socialista! ¿Qué avenida socialista chico? Ya eso es sospechoso (…) Porque uno puede pensar con eso…, él que lo hace cree que ya…, listo ya cumplí, ya le puse socialista, ¡listo! Le cambié el nombre pues, ya está listo”

En segundo lugar, Chávez advirtió sobre el peligro que sufría el Socialismo al concebirlo de forma fragmentada y aislada, desconociendo el poder metabólico del capitalismo, que tiende a aplastar las iniciativas socialistas si éstas no se asumen como un sistema integrado. “No debemos seguir inaugurando fábricas, que sean como una isla, rodeada del mar del capitalismo, porque se la traga el mar” expresaba el Comandante en aquella alocución y agregaba la necesidad de “injertar el espíritu socialista a lo largo de toda la cadena desde el trabajo de la tierra (…), hasta el sistema de distribución y consumo de los productos que de ahí salen”

Este mismo peligro corre el proyecto comunal, a lo que Chávez dedicó parte del discurso que aún retumba en los oídos de la militancia chavista que apuesta por la construcción del Estado Comunal. “Las comunas no se ven por ningún lado, ni el espíritu de la comuna que es mucho más importante en este momento, que la misma comuna. La cultura comunal” advertía el Comandante Chávez mientras que criticaba la actitud que asumía el gobierno frente al proyecto y reflexionaba sobre la importancia estratégica de la Comuna.

Las comunas significaban para el Comandante un proyecto central y estratégico de la Revolución Bolivariana, la vía para trascender el Estado Burgués y construir una verdadera democracia popular.

La consigna “Comuna o Nada” representa el fuego, la rebeldía, la esperanza y el grito desesperado del Comandante por la construcción del Socialismo y la concreción del Estado Comunal. Con Chávez hoy nos preguntamos ¿Dónde está la Comuna? Y decimos que la Comuna está más viva que nunca, en los campos y las ciudades venezolanas, enfrentando la crisis, produciendo comida, pero también produciendo conciencia, organización y respuestas a la agresión imperialista y a la avanzada reformista que imponen sectores del gobierno.

Desde la Unión Comunera asumimos con vehemencia y compromiso revolucionario el llamado realizado por el Comandante Chávez en aquel Golpe de Timón. Nuestras vidas están dispuestas para el cumplimiento de este hermoso proyecto. Echaremos el resto en la construcción del Estado Comunal y la vía comunal hacia el socialismo.

Gritamos con rebeldía, pasión y alegría: ¡Comuna o Nada! ¡Aquí no se rinde nadie carajo!

Unión Comunera

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