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El Progreso de la Inconsciencia Revolucionaria

Transcurren las celebraciones del mes del Día de la Tierra, 22 de abril y nuestro planeta nos evidencia su progresivo colapso, e incluso en algunos sistemas planetarios sus deterioros son irreversibles. La Tierra no podrá ser nunca la misma. Ha sufrido transformaciones físico-químico-ecológico-biológicas causadas por las actividades humanas. Las cuales se denotan en los tantos desequilibrios que estamos viviendo. Desde esta perspectiva y valorando, la crisis sistémica que estamos confrontando, la más perjudicada es la Vida en nuestro único planeta Tierra. De llegar al colapso total y de tocar fondo; no habrá vida para unas cuantas especies vivientes e incluso la humana. Todavía no entendemos, ni nos reconocemos, que de seguir con este ritmo de destrucción, productividad y consumo, no podremos sustentar cualquier proyecto revolucionario que nos comprometa. De la salud de la Tierra dependemos. Ella, como organismo vivo resiste, mitiga, se auto-regula y auto reproduce, creando otros órdenes, con nuevos equilibrios de climas y ecosistemas, permitiéndonos construir otras civilizaciones.

En la historia de la Tierra se cita que paso por más de 15 grandes destrucciones, en el período cámbrico desaparecieron entre el 80%-90% de las especies biológicas. De eso hace 480 millones de años y la Tierra lentamente re-hizo su biodiversidad y equilibrio.

Un equipo de 18 científicos, identificaron nueve limites fundamentales de condiciones para la continuidad de la vida y de nuestro ensayo civilizatorio. Se citan: (1) Cambios climáticos; (2) Cambios en la integridad de la biosfera con erosión de la biodiversidad y extinción acelerada de especies; (3) Disminución de la capa de ozono estratosférica que nos protege de los rayos solares letales; (4) Creciente acidificación de los océanos; (5) Desarreglos en los flujos biogeoquímicos (ciclos del fósforo y de nitrógeno, fundamentales para la vida); (6) Cambios en el uso de los suelos como la deforestación y la desertificación creciente; (7) Escasez amenazadora de agua dulce; (8) Concentración de aerosoles en la atmósfera (partículas microscópicas que afectan al clima y a los seres vivos); (9) Introducción de agentes químicos sintéticos, de materiales radioactivos y nano-materiales que amenazan la vida (Science 2015).

De estos límites los cuatro primeros han sobrepasado sus límites y las demás se encuentran en un elevado grado de repunte. Esta sistemática guerra contra nuestra “Pacha Mama” o “Gaia”, puede llevarla al colapso, lo que implica la desaparición humana. Estas tensiones globales ambientales, por sus razones extensivas, tienen diversos efectos con menor intensidad en la corteza terrestre. Contrario a las tensiones ambientales locales, las cuales son menos extensas, pero son más intensas que las globales. Lo que también, no quiere decir que lo local no influya en lo global y viceversa. El conjunto de los efectos locales amplifican los efectos globales. Sin lo local, no existe lo global.

Entendiendo tal interrelación de lo local con lo global, de las nueve situaciones anunciadas, directa e indirectamente afectan las tensiones ambientales que existen en Venezuela. A saber: calentamiento global, deforestación, aprovechamiento del agua, contaminación de ríos, mares, suelos, aire, sónica, sequías prolongadas, incendios, inundaciones, deslaves, terremotos, excesiva producción de basura ligada al consumo, seguridad y soberanía alimentaria, droga y contaminación mental.

Esta crisis social-ambiental que sufre la Tierra y sus millones de habitantes, ha sido producto de los procesos de inducción en nuestra forma de ser y actuar. Contrario a la dimensión de la propuesta del buen vivir, seguimos empeñados en dominar y explotar alocadamente la naturaleza. Nuestra crisis ecológica es el producto de nuestra mentalidad destructiva, forzada por la presión en la desmedida productividad; por acumular recursos, bienes, alimentos y especular. Todo ello, para entonces concurrir en la dinámica del exacerbado consumismo y derivar en una de las patologías más perversas de nuestra contemporaneidad como lo es; el modelo ego-ideológico de la corrupción social que afrontamos, haciéndose insoportable e inadmisible.

Nuestro cambio de mente-pensamiento y acción tiene que tocar fondo también. Se impone una profunda reforma del conocimiento y por ende en la educación, que nos haga entender, comprender, sentir y reconocernos como hijos de la Tierra, de la vida y del cosmos; como nos lo están enseñando nuestros pueblos originarios. Ellos nos ayudarían a comprender de ¿dónde venimos los seres humanos? Entenderíamos que nuestro pequeño planeta Tierra es nuestra casa común. Es nuestra “Patria”, es nuestra “Madre Patria”. Que todos los seres humanos habitamos una casa común y que estamos padeciendo las mismas afecciones socio-ambientales. De nosotros depende la vida y salud del planeta Tierra. Debemos preservarla y entender sus distintos órdenes. Tenemos que convertirnos en verdaderos revolucionarios, para ser ciudadanos-soldados de nuestra “Madre Patria”, cuya vida siempre condicionará la nuestra.

No hay dudas que cada día nuestra conciencia se amplia, crece y progresa. Da saltos locales y globales, producto de las tantas tensiones ambientales y catástrofes que vivimos. Sin embargo este empuje se frena por las arcaicas estructuras institucionales; por el atraso ideológico-cultural de las voluntades políticas; quienes terminan sucumbiendo ante los poderosos intereses económicos. Excesos de cumbres, conferencias, encuentros internacionales y sus declaraciones, se han celebrado y difundido en las últimas décadas y vemos que también progresa la inconsciencia. Se retrasa la toma de conciencia ecológica y de la fuerza social organizada, para iniciar y empujar los cambios alternativos necesarios. Se impone avanzar en un eco-política local, regional y nacionalmente planetaria.

Referencias Bibliográficas

Planetary Boundaries: Guiding Human Development on a Changing Planet. (2015). January 15 2015. Science 13 February 2015: Vol. 347 no. 6223 … Planetary boundaries: Guiding human development on a changing planet. En linea. www.sciencemag.org

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