EscritaMiguel Angel NuñezNacionalEcosocialismoGestión de Gobierno

Excelente impulso a la Agroecología .¿Agroisleña expropiación ambiental?.

Se profundiza el proceso revolucionario agrario al conocerse la trascendental decisión por parte del Presidente Chávez de la expropiación de Agroisleña (filial Monsanto) y Agroflora empresa transnacional, las cuales por décadas venían operando en el país. 

Agroisleña, durante 53 años, es la mayor distribuidora de insumos para el sector agropecuario. Es una empresa de carácter oligopólico haciendo diversas trampas e ilícitos financieros en detrimento de los pequeños y medianos productores. Sus insumos son adquiridos a dólar preferencial. En su aplicación, terminan cobrando elevados costos por servicios de asistencia técnica, servicios de cosecha y almacenaje de productos agrícolas promoviendo la dependencia financiera y tecnológica de los pequeños productores hacia un modelo tecnológico agrícola del alto usos de insecticidas. Además con el apoyo del Banco de Venezuela, quienes les presta dinero a ellos al 8%. Actúan como banca de segundo grado e intermedia otorgándoles créditos a los pequeños productores con una tasa del 13%. Además de obtener esta ganancia del 5% en los distintos insumos que distribuyen, llegan aumentar su especulación hasta el 250% del precio sugerido. Aumentos que sus ejecutivos justifican para sobornar y corromper funcionarios en cargos públicos, quienes mantienen en jaque a los productores imponiéndoles y chantajeándolos con los créditos y su sujeción al uso de los agroquímicos. 

Nos preguntamos se dan o no razones para su expropiación frente a la corrupción des-generada; la inexistente pertinencia social y desmedida dependencia tecnológica que promueve dicha transnacional?. Esta actividad usurera se une a la extractivista de recursos naturales, la cual también nos genera pérdidas. Nos referimos a las externalidades ambientales (costos) que directa e indirectamente les han ocasionado a la agricultura nacional. Por ejemplo: en le 2008, investigación realizada por el Idecyt-UNESR en Mucuhies, Municipio Rangel, Edo. Mérida, arroja una perdida de suelo, por el orden de 15.8 toneladas/hectáreas/año. Lo que representa un costo de $117000/año. Perdida en deslave del suelo y biodiversidad. No se incorporan los costos en contaminación, deterioro de cuencas y corrientes de aguas que desembocan en el Lago de Maracaibo, incidiendo en el despliegue de la Lenna. Tampoco nos hemos preocupado en valorar las distintas interacciones (aire, agua, suelo) que tienden a aumentar los efectos tóxicos de los fertilizantes y organoclorados con sus principios activos. Alimentos altamente contaminados, consumidos por la población, independientemente de sus condiciones fisiológicas (niños, mujeres embarazadas, tercera edad) y de las variables conductuales, genéticas, físicas y patológicas que se han demostrado, emergen por uso o contacto con los agrotóxicos. Por otra parte, además de las pérdidas incuantificables en biodiversidad, el 34% de la producción de gases de efectos invernaderos (GEI) provienen del uso de los agroquímicos en la agricultura. De la contaminación del suelo, se estima en 8,5 a 16,5 mil millones de toneladas de CO2 equivalente (entre 17 y 32 % de todas las emisiones de GEI producidas por el ser humano).

Ante la realidad precedida y tangible en los campos venezolanos, Agroisleña, simbólicamente, debiese expropiarse ambientalmente, exigiéndoles una indemnización por los impactos negativos para el ambiente y salud, los cuales directa e indirectamente ha venido generando. No obstante en el proceso de expropiación iniciado y que debe ser lo más rápido posible por cuanto ya están movilizando sus insumos e implementos agrícolas a otras empresas, deben calcularse los activos y pasivos laborales y sociales, particular atención debe dársele a los pasivos ambientales. 

En el decreto de expropiación, solicitamos se incluya un considerando, donde la transformación de la empresa en mención; convenga a un proceso de “adecuación o conversión ambiental u agroecológica”. No se piense y bien puedan ESPECULAR que se regalarán agrotóxicos socialistas o podrán adquirirlos a bajos precios. Se trata también de ir en paralelo y promover una Ley de Transición Total de todos nuestros sistemas productivos hacia la agroecología sustentable, como esta establecido en nuestra Constitución Bolivariana. Ello también estaría, consustanciados con los irreversibles avances que la agroecología ha logrado en Venezuela. A saber: se han redactado 9 leyes que nos dan el derecho al acceso a los alimentos y están orientadas a la producción sana de alimentos; se han otorgado créditos para la producción agroecológica; se han establecido más de 40 laboratorios para la elaboración de bio-insumos; varias universidades han graduado profesionales agroecólogos; se dan diplomados en agroecología; tenemos el Programa Todas Las Manos a la Siembra, sustentados en dos resoluciones educativas que promueven y obligan a incorporar contenidos de la ciencia agroecológica en todo el sistema educativo desde la primaria, secundaria y universidades. También nos complace tener promotores de las Escuelas Campesinas de Formación de Promotores Agroecológicos. 

Es necesario dejar explicito que no existe en los anales históricos de los movimientos sociales del mundo y en otros tantos procesos revolucionarios en donde se allá tomado una ESPERADA Y TRASCENDENTAL decisión de expropiar a una transnacional en tal contexto. A los revolucionarios comprometidos de verdad y consecuentes con esta realidad, debe ser motivo de estimulo y confianza, el seguir avanzando por la consolidación de la agroecología en Venezuela. Ello sería el definitivo y fiel cumplimiento de la tres r: de revisión, rectificación, reimpulso en los procesos productivos impuestos, los cuales, desde hace 53 años exigen los cambios como los que irreversiblemente se avizoran vienen en camino. 

ipiat2000@yahoo.es

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