EscritaMiguel Angel NuñezInternacionalEcosocialismo

Los “Descartes” del Papa Francisco

En Santa Cruz de la Sierra, Bolivia en su gira pastoral latinoamericana y tercera gran misa, el pasado 10 de julio, el Papa Francisco, pidió “Basta de Descartes”. Expresión que tiene varias dimensiones y connotaciones ideológicas y políticas.

Una primera, tiene que ver con el excesivo consumo y derroche de recursos naturales y de todo tipo que actualmente estamos confrontando en nuestras sociedades.

La segunda que toca y depende de la anterior, es la influencia del pensamiento racionalista derivado de la razón, siendo su principal fundador y pensador Rene Descartes, de la corriente filosófica del racionalismo, en el siglo XVII, esta escuela filosófica considera a la razón frente a los sentidos, como única fuente de conocimiento verdadero, cierto y seguro sin ningún tipo de duda, de allí nació el Discurso del Método de Descartes, orientado para dirigir bien y buscar la verdad en la ciencias modernas y la divulgación de las nuevas directrices de la filosofía racionalista.  
    
Tal acontecer sobre la base de la razón del pensamiento moderno, se impuso a lo largo del desarrollo de nuestras civilizaciones dominando las distintas formas de organización social y de intervención sobre la naturaleza. Más aún, se consagro una economía que se ha instituido como un paradigma totalitario, que codifica todas las cosas, los objetos, mercancías, alimentos, bienes y los valores en términos del capital.
    
El pensamiento lineal impuesto por la lógica del mercado y la mercantilización, no ha querido tomar en cuenta las complejas relaciones con el mundo natural. El Papa Francisco en Bolivia, reclamo “un cambio real de estructuras … este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos … Y tampoco “lo aguanta la hermana Madre Tierra, frente a tantas situaciones de hambre en el mundo no podemos decir: “No nos dan los números, no nos cierran las cuentas”.  Agrego el Papa: “si la política se deja dominar por la especulación financiera o la económica se rige por el paradigma tecnocrático utilitarista de la máxima producción, no podrá resolver los grandes problemas que afectan a la humanidad. El futuro no esta en manos de grandes dirigentes, las grandes potencias, las elites, esta en manos de los pueblos.”

Este pensamiento lineal de la lógica capitalista, también ha llevado a la Iglesia Católica de Roma, a diversos escándalos financieros y morales, conduciendo a la renuncia del Papa Benedicto XVI y en pocos días, tendremos el primer juicio al ex-nuncio Józef Wesolowski, condenado por abusar de menores y por poseer películas pornográficas infantiles.

Es evidente y no son hechos aislados, las permanentes y radicales posturas del Papa Francisco y su posición ante la corrupción social-especulativa, sobre las diversas injusticias sociales, los refugiados ambientales y la importancia que le da al pueblo, en tomar iniciativas de liderazgo frente a estos y otros flagelos sociales. Como ocurrió en Bolivia, su sensibilidad  al problema de la ecología y del futuro de la madre tierra,  bien explicado en su carta encíclica “Laudato Si”, está buscando “descartar” a la Iglesia Católica, de todo ese mundo de andamiaje o estructura eclesiástica, jerárquica-burocrática y castradoras de nuevas iniciativas y pensamientos. Se necesita otro tipo de Iglesia, más actualizada y abierta al dialogo, una Iglesia que no sólo hable de los pobres, sino que vaya detrás de ellos los atienda, los vea, oiga y ayude a liberarse, de los distintos estados de opresión mental y social que ellos están viviendo.
    
Se da el caso y papel de nuestra cúpula eclesiástica venezolana, la cual no toma una posición clara y definida frente a los innumerables intentos de desestabilización económico-social, que se están conllevando en Venezuela. Ni en su última exhortación, del 9 de julio del 2015 la Conferencia Episcopal Venezolana, no ha generado ni una sola declaración o llamado, para intervenir el estado de distorsión y especulación de la economía financiera-bachaquera que aceleradamente deterioran los distintos niveles de la estabilidad social y económica del pueblo venezolano. Pero si critican y especulan sobre, la manera anticonstitucional de como la economía venezolana se ha manejado. Igualmente, exponen la violación de los derechos humanos e invisibilizan los avances en los derechos sociales, educativos, de salud, e indígenas, de niños y adolescentes, de tercera edad y jubilados, de sexo-diversidad y otros obtenidos.  Hablan de presos políticos, torturas y silencian las 44 víctimas de las guarimbas del 2014. Escualidamente de la Carta Ecológica, Encíclica “Laudato Si” sólo mencionan, lo “sugerente de la ecología integral” pero no pueden, exigirles a la sociedad venezolana, el compromiso que tenemos por echar andar, el 5to objetivo histórico del Plan Patria: “La preservación del Planeta Tierra y la Salvación de la Especie Humana”. Así mismo niegan los avances en políticas sociales, educativas, viviendas, deportes, cultura y música, de lo que ellos llaman “necesidades básicas”, contrario a organismos internacionales como Naciones Unidas, que reconocen los sólidos avances, como las tres comidas al día que consumen los venezolanos, las disminución de la pobreza en un 23% para el 2013 y el índice de distribución de la riqueza 0.38 para 2010. El llamado del 9 de Julio de la Iglesia Católica Venezolana, pareciera siguiese trascendiendo, el pesado fatalismo y negativismo de un sector de la sociedad venezolana.

Lo afirmamos, la cúpula de la Iglesia Católica Venezolana y su buen grado de influencia social, desconocen de las realidades sociales que acontecen a nivel global y las especificas en nuestro caso, manteniéndose en una crisis cognoscitiva, la cual se traslada, a una crisis del pensamiento y conocimiento, ello se sigue inculcando y fijando en muchas de nuestras mentes, a desconocer los avances y las distintas oportunidades con las que contamos en Venezuela, para seguir progresando.

Desde el siglo pasado, se ha venido demostrando que la crisis de la humanidad planetaria es al mismo tiempo, la crisis en la forma de pensar y de reproducir el conocimiento. Por ello, muchas de las causas de tal crisis, entre ellas las señaladas por Edgar Morín en varios de sus textos: la sobreabundancia de la información y la fragmentación del conocimiento en las razones ideológicas, políticas, sociales y culturales, también las interpretamos como los otros “descartes” que el Papa Francisco, nos exige superar y reformar en nuestras propias ideas y pensamientos. Debate que exige honestamente, encontrarnos para trabajar y superar los distintos pensamientos lineales que nos dominan, por la nueva relación del pensamiento complejo y la exigida complejidad en que estamos inmersos en nuestras relaciones sociales y culturales.

Resumimos, otro reto revolucionario-civilizatorio es que debemos y tenemos que asumir: la paradoja del “pensamiento lineal” frente al “pensamiento complejo”.

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