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[LUCHAS] Sexualidades disidentes en Venezuela: ¿protegidas o vulnerables?

Entrevista a Gina González

sexualidades disidentes

¿Qué son las sexualidades disidentes? ¿Cómo se definen, cuáles son sus reivindicaciones? ¿Cómo es la lucha por sus derechos en el marco de la Revolución Bolivariana? Para debatir estas cuestiones entrevistamos a Gina González, que se define como activista lesbofeminista del Abya Yala, decolonial y antirracista.

Para comenzar, nos gustaría que nos explicaras: ¿Qué se entiende por sexualidades disidentes?

La sexualidad disidente es un concepto político creado por sociólogxs, científicxs, alineándose con la teoría Queer [1]. En el uso cotidiano, la disidencia sexual se entiende como toda aquella orientación sexual contraria al régimen de la heteronorma, a la heterosexualidad. Se conforma por lesbianas, homosexuales, bisexuales, y expresiones como las y los trans, entre otrxs.

¿Qué es ser lesbofeminista actualmente? ¿Consideras que el feminismo abarca la universalidad de las mujeres?

Ser lesbofeminista del Abya Yala en la actualidad significa reivindicar la visibilidad lésbica, desde la perspectiva feminista, adueñándonos de estos dos conceptos, que aunque eurocéntricos nosotras los hacemos nuestros y le damos una re-significación.

El universo lesbofeminista de-colonial es un espacio para precisarse, para entender, para problematizar nuestras situaciones como lesbianas, desde la salud lésbica, que dentro del sistema sanitario es un tabú. Nosotras no somos visibles allí, no nos tratan como mujeres lesbianas, invisibilizan algunas de las circunstancias donde nosotras también nos vemos en riesgo.

Cuando decimos que somos lesbianas desestiman nuestra sexualidad. Nos dicen ¿para qué vienen a un ginecólogo? Ustedes no tienen nada, no pueden contagiarse de nada. Algo que no es cierto, porque tenemos riesgo de muchas enfermedades de transmisión sexual, como sífilis, candidiasis, gonorrea, vaginitis, herpes, incluso Sida y VPH.

Ser lesbofeminista es también generar espacios de autocuidado, de tomar conciencia de la necesidad e importancia de nuestra protección. Es importante que nos cuidemos entre nosotras, generando visibilidad ante un Estado heteropatriarcal.

Ser lesbofeminista es también construir espacios para querer nuestros cuerpos, para aprender a aceptarlos como son, espacios de resiliencia. Espacios donde confrontemos nuestras dificultades organizativas, porque si bien nuestras relaciones son políticas, también son sexo-afectivas. Como la lucha es contra el patriarcado debemos generar relaciones fortalecidas, basadas en la sororidad, en el respeto, donde la pertenencia de las personas se vea desde otras lógicas que no sean las heterosexuales. Entender que nosotras debemos respetarnos, debemos apoyarnos en una lucha común. No debemos juzgarnos las unas a las otras porque nos dejamos de querer, o queremos vivir otras teorías amorosas, o incluso el poliamor.

Queremos derechos, y aclaro aquí que queremos que el Estado nos reconozca, pero por un tema práctico, por la protección de las familias. Muchas de nosotras cuando hacemos una sociedad o cuando nos juntamos, encontramos cosas en común, sabemos y entendemos que queremos familia, queremos adoptar o fecundarnos. Necesitamos que nuestras familias cuenten con ese respaldo que da el Estado. Y si bien las familias heterosexuales cuentan con esos derechos, nosotrxs también deberíamos, porque son derechos humanos.

El feminismo es un movimiento histórico que ha estado siempre muy asociado a lo académico, y la academia es un privilegio. Sin embargo aquí en Venezuela, con la Revolución Bolivariana, ha habido un mejor acceso a la educación, además de que existe un feminismo instintivo que nos habla de las mujeres que, aunque no tienen la teoría, saben y reconocen circunstancias adversas, reconocen el heteropatriarcado, sus mecanismos, bien sea el machismo, la clase, entre otros elementos que empujan a la vulnerabilidad. Desde allí ellas se ven resilientes, se organizan, sobre todo en Venezuela, en Bolivia, y en otras partes donde se ve un feminismo más comunitario.

También existe el lesbofeminismo que desde los años 60 ha venido desarrollándose, el feminismo afro también, el feminismo islámico. Los feminismos han ido permeando las luchas de las mujeres a nivel internacional.

Mirando ahora hacia Venezuela, ¿cómo describirías la realidad actual de las sexualidades disidentes? ¿Están conformadas en algún movimiento homogéneo y organizado?

Mirando a Venezuela, veo que las disidencias sexuales están en una circunstancia de vulnerabilidad. Si bien existen varias organizaciones, de derecha y de izquierda, hay una dificultad en el tema de la homogeneidad, porque no todxs tienen el mismo derecho a hablar, no todxs tienen los mismos privilegios, no todxs tienen el mismo acceso a la educación. Entonces no todxs tienen la misma capacidad organizativa, ni el mismo acceso a los medios para difundir.

Hay un problema en relación a la comunidad LGBTI+. Si bien defendemos una lucha por derechos humanos, y es colectiva, hay cuerpos más vulnerables que otros. También hay construcciones de género que permean estas luchas, históricamente los gays, a nivel nacional e internacional, han llevado la bandera muchas veces de estas luchas. Se dice ‘L’ porque era el orden de vulnerabilidades, y nosotras por nuestra construcción de género, fuimos muy vulneradas, como lo son también compañeras trans, con la falta de reconocimiento de su identidad por parte del Estado. Sin embargo siento que no hay una homogeneidad en esta lucha, cada quien jala hacia su lado.

Las compañeras trans, por sus diferentes situaciones deben dedicarse a trabajos sexuales, son expulsadas de sus hogares por falta de aceptación, no tienen las herramientas para asumir sus propias reivindicaciones o vindicaciones de los derechos, para equipararse al resto de la comunidad.

Hay una lucha de poderes que también se refleja en lo económico, no es lo mismo representar a la derecha. La diputada Tamara Adrián, aunque si bien es trans y fue reconocida su identidad como mujer, no fue así para el resto de mujeres transexuales y transgéneras en Venezuela.

Sin embargo reconozco que en estos últimos años, sobre todo en esta nueva era denominada Trans, muchas mujeres trans han sido reconocidas por el Estado, como la compañera Ronni Ortega, que fue diputada, tuvo un curul en la Asamblea Constituyente, y es la primera trans revolucionaria al ser incorporada al Consejo Municipal del Estado Aragua. La diputada Tamara Adrián también fue la primera en ser proclamada diputada. Y hace poco, a una compañera trans la nombraron Directora de la oficina de la Diversidad Sexual. Esto es un reconocimiento, sin duda, aunque sigue siendo contradictorio, pues el Estado continúa sin reconocer el derecho al cambio de nombre. Es así porque la institucionalidad es sumamente machista y está permeada de prejuicios, no deja que avancen estos procesos.

Al movimiento le falta mucho todavía para llegar a ser homogéneo.

¿En un contexto general, cuáles dirías que son algunas de las luchas históricas de la comunidad sexo diversa en nuestro país? ¿Y cómo se encuentra actualmente?
  • El reconocimiento de las familias homoparentales.
  • La demanda por inconstitucionalidad del artículo 565 del código orgánico de la justicia militar que condena con prisión de 1 a 3 años por orientación sexual, alegando que se cometen actos sexuales contra natura.
  • La acción de la ignominia, naturaleza constitucional por el derecho a la identidad de las personas trans.
  • La declaración del día nacional contra la homofobia, bifobia, transfobia, que fue aprobada por la Asamblea Nacional en mayo del 2016, y luego fue declarada nula por el Tribunal Supremo de Justicia.
  • El Poder Ejecutivo, aunque ha materializado en algunas políticas las líneas del Plan de la Patria del 2019, todavía no ha cumplido algunas de las resoluciones contra la discriminación contra las personas LGBTI+

No se ha creado una Defensoría del Pueblo que esté especializada en proteger a las personas que son sexo diversas, o de la comunidad LGBTI+. Es una deuda histórica porque estos procesos muchas veces no se llevan a cabalidad porque no hay una ley especial que lo regule.

Y en el mismo sentido del punto anterior, los abusos policiales, y la violencia institucional que se da cuando niegan la protección a las compañeras trans en situaciones de vulnerabilidad, al no recibirles la denuncia, siendo además subestimadas por los cuerpos policiales. Son muy pocas las jornadas que se han realizado en el Mcpio. Libertador del Distrito Capital por ejemplo, y no han sido del todo efectivas. Los reportes de las compañeras que asisten a estas jornadas denuncian la violencia de estas instituciones.

Aunque hay precedentes, como la sentencia 1187 del tribunal supremo que emitió un acta de nacimiento con doble maternidad, a Jinibeth Soto y Migdelis Miranda, que se otorgó a Migdelis Miranda después de que falleciera su compañera. Dado que mostraron los documentos de matrimonio que contrajeron en Argentina, el acta de nacimiento del niño. Esto crea un precedente, pero no está asimilado a nivel nacional. Es decir, si mi compañera y yo queremos ser madres por co-maternidad, nosotras tenemos ese precedente, lo que no quiere decir que tengamos el derecho automático por esta decisión. Aquí en Venezuela no se nos reconoce como Pareja de Hecho. En este punto es interesante resaltar que al marcar un precedente se convierte en un derecho progresivo, van generando mayor alcance. Son muchos más los casos que tienen hijos e hijas y no tienen el derecho de la co-paternidad y co-maternidad.

Las luchas de las sexualidades disidentes siguen estando a la orden del día. ¿Cuáles son las reivindicaciones que exigen? ¿Cuál es la necesidad de mantenerse en el espacio público?

En un contexto general las sexualidades disidentes lo que solicitan es:

  • Decidir en forma libre sobre nuestros cuerpos, nuestras cuerpas y nuestra sexualidad.
  • Ejercer y disfrutar plenamente de una vida sexual libre y sana. Manifestar públicamente nuestros afectos.
  • Los derechos sexuales y reproductivos incluyen también nuestra libertad y autonomía, ejercerlos con responsabilidad. Puesto que no hay igualdad de derechos. Agregando que no son iguales los derechos sexuales de un hombre homosexual, ya que por sus prácticas, tienen necesidades específicas. Los hombres y las mujeres disidentes sexuales encuentran en la atención médica barreras comunicativas y de prejuicios, que tienen un costo en la vida. Hay estadísticas que dicen que las mujeres lesbianas no van al ginecólogo, porque se sienten inseguras a hablar de su sexualidad.
  • No existen protocolos para ayudar a las personas trans a hacer la transición, y que sea lo menos agresiva.
  • El derecho a manifestar nuestra orientación sexual.
  • El derecho a tener una libre expresión de género, independiente de lo reproductivo.
  • El respeto a nuestra intimidad, y nuestra vida privada. A vivir libre de todo tipo de violencia.
  • Las lesbianas reivindicamos nuestro cuerpo como territorio. Es una de las reivindicaciones feministas de Abya Yala, vinculada con la lucha por la autodeterminación de la tierra, no sólo desde nuestro territorio físico, sino contra el militarismo, contra las violaciones correctivas [2].
  • También exigimos la libertad reproductiva, a que el Estado reconozca nuestro derecho a la adopción, a la inseminación libre y decidida.
  • Al mismo tiempo exigimos la igualdad de oportunidades, la equidad. Acceso a la información y educación encargada por el Estado. Sabemos que desde algunas instituciones se está gestionando un plan para hablar sobre todos estos temas, y solicitamos que sea de manera laica, objetiva, con información verificable.
  • Que nos inviten a nosotrxs a la construcción de leyes y la elaboración de políticas públicas sobre nuestras sexualidades.
  • Erradicar el Estado patriarcal y colonial, puesto que todavía se ven las familias desde una perspectiva colonial, nuestros pueblos originarios no veían la familia como un núcleo hermético que se constituye por mamá, papá e hijxs.
La Revolución Bolivariana ha permitido a los movimientos sociales avanzar en muchas de sus reivindicaciones históricas. ¿Se han visto identificadas en algunas las sexualidades disidentes?

Efectivamente ha habido muchos avances en materia legal. En la Constitución, con el artículo 19, que establece la garantía y el goce del ejercicio de los Derechos Humanos, el artículo 20 que establece el derecho al libre desenvolvimiento de la personalidad, el artículo 59, que establece una libertad de culto y un Estado Laico; y el 60, que establece el derecho al respeto, el honor, la vida privada y la intimidad.

La ley del trabajo, que está en contra de la discriminación por razones de género, o preferencia sexual, casta, religión o ideología, es otro ejemplo. Cómo lo es la creación de la oficina de la diversidad sexual en el Municipio Libertador, en el Distrito Capital.

Son algunos avances. Sin embargo, desde hace 20 años, con todo y que la Asamblea Nacional en diferentes etapas ha sido dirigida por candidatos del gobierno revolucionario, ha sido muy poco lo que se ha legislado a favor de las disidencias sexuales. La derecha tampoco ha reconocido demasiado los derechos de lxs mismxs, aún teniendo a la diputada Tamara Adrián.

Somos Poder Popular también, incluso en la Ley Orgánica del Poder Popular, en su artículo 4 reconoce nuestro derecho a la participación, que no debe ser discriminatoria. Sin embargo, aunque somos sujetos y sujetas políticas, debemos estar ahí muy activos en la revolución. Todavía el Estado es altamente conservador, religioso, e invisibiliza muchas veces la realidad y existencia de las sexualidades disidentes. Hay un Estado hetero patriarcal, que se resiste y se hace evidente porque tenemos otros países de la región donde las personas de disidencia sexual se pueden casar, e incluso casarse, en Colombia, Argentina, Uruguay.

Sin embargo me gustaría acotar que el problema lo tiene el Estado, no el pueblo. El pueblo vive con mucha naturalidad la diversidad sexual, porque es algo cotidiano, en todas las familias hay una persona que es disidente sexual, y de verdad se vive con mucha normalidad comparado a otros países. Las personas disidentes sexuales son activos en las comunidades, en la política, movilizando, ayudando a resolver el tema de los servicios. Y aunque el Estado no nos reconozca como pareja, somos pareja. Aunque no nos reconozcan como padres o madres, igual lo somos, y lo asumimos.

[1] La Teoría Queer es la elaboración teórica de la disidencia sexual y la de-construcción de las identidades estigmatizadas.Intenta dar voz a las identidades que han sido acalladas por el androcentrismo, la homofobia, el racismo y el clasismo de la ciencia. (extracto de La Teoría Queer: la de-construcción de las sexualidades periféricas. Carlos Fonseca H.– Maria L. Quintero S.)

[2] Método que se emplea socialmente en algunos países para corregir la orientación sexual de una persona. Sobre todo a las lesbianas.

Imagen de portada: La Tigra

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