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[MEMORIA LIBRE] Venezuela, una interpretación conveniente

Mi país está en el escenario. Cuando esto le ocurre a un país de la “perifería” normalmente significa que un desastre se aproxima o está ocurriendo. Creo que se trata de ambas. Permítanme tratar de resumir los orígenes formales de esta crisis en Venezuela y proponer una vía de solución.

El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha exigido que el actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien comenzara su segunda gestión el pasado 10 de Enero de 2019, renuncie y entregue sus poderes ejecutivos (incluyendo el poder como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, FANB) a el presidente de turno de la Asamblea Nacional (AN), autoproclamado como el presidente interino del país para una “transición”, de acuerdo, según ellos, con el artículo 233 de la constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Trump ha declarado repetidamente que el único poder político legítimo en este país es la AN, elegida en Diciembre de 2015[1] por un período de 5 años y, desde luego, controlada por la oposición a Maduro.

Desde el 2015, luego que el Presidente Obama firmara un decreto declarando a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria”[2] para los EEUU, la “opción militar” por parte de ese país siempre ha estado “sobre la mesa” y el Presidente Trump, quien reiteró el mismo decreto, no ha dudado en declarar personalmente que así lo cree. En consecuencia, sus demandas de renuncia a Maduro deben ser asumidas como amenazas con las armas puesto que el poder militar de los EEUU es claramente superior al venezolano.

Los preparativos para un asalto definitivo se han venido haciendo desde hace tiempo. Un conjunto, todavía creciente, de sanciones económicas (explícitas e implícitas) ha sido puesto en vigor, incluyendo el apoyo (no tan implícito) a un sistema (que funciona desde EEUU) para indizar la tasa de cambio de los dólares de EEUU por nuestra moneda local: el bolívar, índice que ha sido usado sistemáticamente para forzar tasas casa vez más altas, devaluando el bolívar y empujando una hiperinflación. Ha sido una perversa intervención en esta economía que, se debe decir también, se ha aprovechado de la muy sospechosa falla del gobierno de Maduro en generar medidas que contrarresten el índice por más de 5 años.

Los efectos sobre el país son muchos, pero todos desastrosos para nuestra economía. El salario mínimo está ahora en cerca de 6 dólares por mes, en una economía que hace todo sus negocios en dólares de EEUU (o en pesos colombianos). El servicio público ha sido desmantelado en buena medida, con los funcionarios y funcionarias persiguiendo otros ingresos dado que nuestros salarios van entre 1 y 2,5 salarios mínimos lo cual es, sin duda, insuficiente para sostener una familia. Muchos han salido del país por esta razón. La respuesta del gobierno ha sido una serie de bonos económicos, directamente controlados por Maduro a través del sistema del Carnet de la Patria, conjuntamente con un sistema alternativo para la distribución de comida organizado por los comités locales de abastecimiento y producción, CLAPs, a precios muy bajos. El impacto de esta economía fallida sobre la salud constituye el núcleo del desastre y es imposible resumirlo acá. Increiblemente, el país soporta y funciona como empujado por una profunda fe en mejores tiempos por venir.

En ese contexto, un claramente pretendido objetivo del bloqueo económico desde los EEUU se ha logrado: no solo es que muchas y muchos venezolanos rechazan a Maduro, sino también que algunos de nuestros más preciados valores históricos, como la independenca, la libertad y la justicia (este el es país que vió nacer a Simón Bolívar, el Libertador) están siendo borrados de las mentes de las y los venezolanos que sufren enormes presiones económicas cada día. Muchas y muchos cristianos, por ejemplo, suplican públicamente (con oraciones a San Miguel Arcángel, quien porta la espada de Dios) por una intervención armada desde el exterior que termine con la crisis. Algunas figuras públicas en los EEUU, incluyendo un senador republicano de origen hispano, aprovechan la ocasión ofreciendo una imagen real del resultado que pretenden: imágenes de Muammar El Gaddafi siendo asesinado (y torturado al insertarle una espada por el recto) por sus compatriotas luego del bombardeo de la OTAN a Libia. El plan es, una vez más, “vinimos, vimos, murió”.

Formalmente, el plan se construye sobre una interpretación, cortada a la medida, de la constitución de Venezuela. No vamos a analizar aquel artículo 233 cuya interpretación opositora no ha podido persuadir a los consejeros legales de la Organización de Estados Americanos, ni a los del consejo de seguridad de la ONU: es claro que sus bases no son firmes. Sin embargo, si hay una suposición que debe ser discutida, pues apunta al origen de la supuesta falta de legitimidad de Maduro para ocupar el cargo. Maduro fue elegido[3] (con una participación del 46.07%, más de 9 millones de venezolanos, y el apoyo de un 67.84% de quienes votaron) el 20 de Mayo de 2018, en una elección regulada por el mismo Consejo Nacional Electoral de Venezuela que reguló la elección de la AN en el 2015 (no solo la misma institución, sino también las mismas personas a cargo).

Todo eso ocurrió, debe ser dicho, bajo supervisión de un cuerpo supra-legislativo: la Asamblea Nacional Constituyente, ANC, que fue electa a su vez el 31 de Julio de 2017, con la participación de más de 8 millones de venezolanos y venezolanas[4] (de los casi 18 millones en el registro electoral de entonces) con el propósito explícito de pacificar el país creando una nueva constitución. La oposición boicoteó ese llamado a la ANC hecho por el (entonces legítimo) Presidente, alegando que Maduro no había seguido un camino constitucionalmente correcto y pidiéndole a sus seguidores que no acudieran a votar. De hecho, hicieron más que eso creando un clima de violencia en todo el país contra cualquier exhibición pública en favor de la ANC, lo cual convirtió ese acto de votación en una aventura difícil y peligrosa.

De esa forma, Venezuela ha llegado a tener, por segunda vez en su historia, dos cuerpos legislativos simultaneos, la AN y la ANC, esta última a cargo de reescribir la constitución. La AN ha decidido, por otro lado, que todo evento o decisión tomada en los demás poderes del estado (Venezuela tiene 5 poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, como en otros lugares, pero además, el poder moral y el poder electoral) es, luego de la elección de la ANC, ilegítima, a pesar de incluir aquella elección y 4 consultas nacionales más desde entonces (elección de gobernadores en octubre de 2017[5], elección de alcaldes en noviembre de 2017[6], elecciones municipales en diciembre de 2018[7] y, por supuesto, la elección presidencial de mayo de 2018).

Debe decirse, además, que la oposición a Maduro ganó varias de esas consultas y ocupa puestos como gobernadores, alcaldes y representantes locales. Su tajada es mucho menor que la de los partidos que apoyan a Maduro. Pero controlan estados y ciudades, incluso en términos ejecutivos.

Es una situación compleja y muy difícil de apreciar como un todo. Es una economía disfuncional, capitalista para lo que importa (la hiperinflación es claramente el efecto de que todo negocio en este país actualiza sus precios a voluntad diariamente), con un plan socialista muy débil (la regulación, por ejemplo, parece un viejo chiste) pero con una tradición democrática muy fuerte y bien asimilada por la opinión pública lo cual implica una gran participación en todo evento electoral sin importar las condiciones.

Los líderes de extrema derecha han lanzado una campaña publicitaria que repite que “Maduro es un usurpador” porque no fue electo legítimamente porque esa elección fue supervisada (de hecho adelantada a petición de la oposición) por la ANC que, a su vez, no fue legítimamente convocada. Para ellos, millones de votos no importan.

Partamos de allí para completar este resumen. La referencia fundamental, queremos confiar, es la constitución. La constitución actual, aprobada por referendum nacional en 1999, tiene indicaciones para su propia re-edición. Hay muchos artículos acerca de las consultas populares. Sin embargo, la discusión ya está enfocada en si Maduro tenía o no derecho a convocar la ANC. Consideremos ahora los artículos relevantes (en el título IX, capítulo III):

Artículo 347. El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado,

crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución.

Algunos y algunas líderes de oposición interpretan este artículo, convenientemente, como implicando que Maduro tenía que convocar a un referendum para consultar al pueblo de Venezuela si quería llamar a una Asamblea Constituyente. El Tribunal Supremo de Justicia de la nación, interprete designado por la propia constitución, fue consultado al respecto y se opuso[8] claramente a esa interpretación, en favor del siguiente artículo como el origen de legitimidad para la convocatoria:

Artículo 348. La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de las dos terceras partes de sus integrantes; los Concejos Municipales en cabildo, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos y electoras inscritas en el Registro Civil y Electoral.

De manera que Maduro (con sus ministros) asumió la convocatoria directa a la ANC (en lugar de la muy burocrática consulta sobre la consulta) y lo anunció el 1 de Mayo de 2017. Maduro arriesgó todo, hay que decirlo. Si la oposición hubiese participado con un apoyo popular del 80%, como han insistido tener, habrían podido ganar la mayoría de la ANC y con ello quedar investidos de todos los poderes para cambiar la constitución bolivariana, considerada una de las joyas del legado del Comandante Chávez. Habría sido un golpe mortal para la Revolución. Pero se rehusaron a participar (explícitamente) y la mayoría fue a favor de los partidarios de Maduro. Como sabemos, 545 constituyentes fueron elegidos el 30 de Julio de 2017, con representantes de todos los municipios del país y de una serie de sectores sociales, tal como propuso Maduro.

Los poderes supra-constitucionales de la ANC están claramente declarados en el siguiente artículo:

Artículo 349. El Presidente o Presidenta de la República no podrá objetar la nueva Constitución. Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente. Una vez promulgada la nueva Constitución, ésta se publicará en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela o en la Gaceta de la Asamblea Nacional Constituyente.

Permítan aprovechar estas citas textuales de la constitución bolivariana para insistir que esta es una sociedad civilizada. Creemos en la democracia y en el imperio de la ley. Un gran resumen es el siguiente, último artículo de la constitución actual:

Artículo 350. El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

Por lo tanto, por mandato constitucional no podemos aceptar que millones de votos, en varias consultas (sin ningún alegato firme de fraude) sean ignorados. No podemos aceptar que una autoridad extranjera dicte políticas para este país. No podemos aceptar insinuación alguna a ignorar los derechos humanos.

Mientras las y los líderes de la oposición sigan sirviendo a los intereses de EEUU, se excluyen de cualquier solución venezolana a la crisis venezolana. Pero, ¿cómo lo vamos a resolver?. Sin importar cómo nos cuenten, la mayoría rechaza la solución violenta. También esa mayoría, bien nos parece, sigue rechazando una intervención extranjera. Algunas voces se han manifestado con propuestas para hacer nuevas elecciones supervisadas por cuerpos internacionales como la ONU. Pero, más allá de servir como testigos efectivos (que son y han sido siempre bienvenidos), el control internacional de las elecciones es una intervención. En particular, repetir las elecciones presidenciales, como piden algunas personas, sería equivalente a ignorar la consulta presidencial de Mayo de 2018, bajo la presión armada extranjera. Es inaceptable.

Entonces ¿Qué?. Uno no sabe cómo defender a Maduro y a su gobierno en muchos temas. Pero creo que hizo lo correcto al convocar la ANC. En un país alterado, con fuerzas y presiones opuestas causando una crisis que no puede ser aliviada, el mejor plan de acción es llevar a las partes a una mesa de diálogo para escribir un nuevo acuerdo nacional. Convóquese toda supervisión o testigo internacional que se desee. Es muy claro que necesitamos un mejor acuerdo si es que este país va a perdurar.

Nuestra propuesta es simple. Volvamos a la ANC. De alguna forma, permítase a la oposición preparar y presentar sus propuestas para una nueva constitución. Que sean muchas propuestas si es que los líderes de la oposición no alcanzan un acuerdo previo. Que se presenten todas las propuestas al país, incluyendo, por supuesto, las de Maduro (o la de Chávez, como seguramente él dirá), cada una con los términos apropiados para la transición. ¡Votemos! Que sean dos o más rondas, para garantizar apoyo mayoritario para las ganadoras. Confío plenamente que, sin importar cuáles ganen, la nueva constitución no prescribirá ni permitirá asesinatos, torturas o forma alguna de daño salvaje a personas u otras formas de vida. No somos bestias en este país. Que asesinos y asesinas vayan a otra parte. En Venezuela, la razón debe hacerse cargo.


[1]http://www.cne.gob.ve/divulgacion_asamblea_2015/  Elección de la Asamblea Nacional

[2]https://obamawhitehouse.archives.gov/the-press-office/2015/03/09/fact-sheet-venezuela-executive-order

[3]http://www.cne.gob.ve/ResultadosElecciones2018/ Elección presidencial.

[4]http://www.cne.gob.ve/web/sala_prensa/noticia_detallada.php?id=3551 8.089.320 venezolanos votaron para elegir a constituyentes

[5]http://www.cne.gob.ve/resultados_regionales2017/ Elecciones de Gobernadores

[6]http://www.cne.gob.ve/resultadosMunicipales2017/ Elecciones de Alcaldes

[7]http://www.cne.gob.ve/divulgacion/cm2018/ Elecciones Municipales

[8]http://historico.tsj.gob.ve/decisiones/scon/mayo/199490-378-31517-2017-17-0519.HTML “no es necesario ni constitucionalmente obligante, un referéndum consultivo previo para la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente”

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