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[OPINIÓN] Alimentación, guerra en Venezuela.


Los ataques al sistema eléctrico venezolano recientemente acaecidos los días 07,09,11,25,29,30,31 de marzo del año 2019 en Venezuela. Han hecho proliferar toda una serie de graves y múltiples consecuencias, que sin lugar a dudas se califican como crímenes de lesa humanidad. Súbitamente, nos han violado, deteriorado y desestabilizado los derechos vitales de toda la población venezolana.

Estos inéditos e injustificados ensayos terroristas, ordenados y dirigidos por los halcones neo-conservadores norteamericanos, quienes inescrupulosamente han robado los activos financieros del pueblo venezolano, solventan estas acciones criminales exigen enérgicamente su total repudio y condena.

Como ha sido solicitado por los pueblos del mundo, se avanzan en las sanciones legales nacionales e internacionales y aceleradamente, prepararnos para la puesta en marcha de gruesas acciones orientadas hacia las estrategias y políticas de guerra que el momento esta requiriendo. Además, de avanzar en la custodia y normalización de los servicios básicos (luz-agua) que se han visto afectados, también nos obliga a superar la recursividad de los discursos, decisiones técnicas y políticas, para avanzar en las emergentes propuestas socio-ambientales de carácter integral, las cuales a corto, mediano y largo plazo debemos empujar y consolidar.

En el contexto de esta guerra híbrida y no convencional que estamos confrontando, priorizamos producir alimentos sin descuidar las interacciones e interrelaciones con las áreas de energía y agua, que son indispensables para dinamizar cualquier proceso productivo primario agroalimentario.

Nosotros los venezolanos, en exigencia y en correspondencia con estudios e investigaciones a profundidad, con el compromiso y la responsabilidad, requerimos la producción económica campesina nacional. No podemos seguir subestimando el inmenso potencial que nuestra mega-diversidad agroalimentaria venezolana nos brinda.

De nuevo y con la rigurosidad que se exige, hemos revisado las cifras del siguiente cuadro que nos convierten en una potencia agroalimentaria:

                               PLANTAS ALIMENTICIAS DE  VENEZUELA
                      PLANTAS              NUMERO
Aromáticas                   15
Cereales                                                                          6
Colorantes                     6
Condimentos                    29
Corteza                      1
Especies                      7
Estimulantes                      6
Frutas                   288
Hortalizas                     55
Legumbres granos                     22
Raíces                     11
Semillas                     16               Total 462

Fuente: Elaboración propia de la relación de los nombres comunes, científicos y familias de las plantas: extraídos de los textos (1-1990; 2-1994).

Considerando las cuatrocientas sesenta y dos (462) plantas alimenticias expuestas, nos suplen de una considerable cantidad de nutrientes y de calorías, las cuales principalmente se encuentran en la dinámica socio-productiva territorial, regional y local.

En la dinámica productiva campesina siempre ha prevalecido una acertada lógica de su producción endógena y de subsistencia, para la sobre-vivencia de la familia campesina. También es cierto que su producción y excedentes son distribuidos y comercializados en todos los mercados de nuestras poblaciones y ciudades. En esas propias realidades socio-bio-territoriales y sus particularidades agroalimentarias se desconocen, por ejemplo la co-evolución y reproducción del cúmulo de semillas autóctonas de la gran diversidad biológica que se potencian en nuestro país, que son sustanciales aportes para la economía campesina nacional.

Se considera pertinente valorar lo que nos expresan las 170.916 familias campesinas venezolanas, ubicadas en menos de 5 has, quienes ocupan una superficie de 512.748 has. Igualmente los pequeños productores con menos de 50 has , quienes representan la mitad de la población activa en la agricultura; en sus hallazgos Ojeda (2019). Considera que el 24% de las tierras con vocación agrícola del país equivalen a un poco más de 6 millones de has. Las cifras antes mencionadas tiene varias implicaciones técnico-políticas que no se detallan en este contexto, siendo importante y riguroso expresar ¿Dónde?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Cuánto? estos sectores productivos se articulan y aportan a la producción y soberanía agroalimentaria nacional? ¿Cómo podríamos acercarnos a definir y articular, algún tipo de políticas públicas agrícolas para estos conjuntos de campesinos, productores y familias.?

Pareciera que esta dinámica anterior permanentemente se subestima y sigue siendo ignorada e invisibilizada por la fuerte tendencia agro-empresarial nacional globalizante, la cual, precariamente se impone ahogando la definición y articulación de propuestas y políticas más estratégicas incluyentes.

En una economía de guerra, el sector agroindustrial no puede garantizar solo nuestra alimentación, ni será un sector productivo para la resistencia. Son múltiples factores que así lo determinan, en especial atención, cuando los ejes estructurales de energía y agua son vulnerables para su permanencia.
Sin embargo, se ha determinado que en otros espacios socio-productivos la producción y economía campesina está destinada a cumplir una función pertinente y dinámica dentro de la nueva economía de guerra agrícola nacional.
La producción campesina de alimentos es natural para las diferentes contingencias, para las guerras de resistencias y para el replanteo de su articulación dentro de los sectores, cadenas, circuitos productivos y demográficos. También, para que ello ocurra, se exige la participación organizada de nuestras familias campesinas y poder intervenir decisivamente, previendo la afección de la vida misma de las comunidades rurales. Esta tarea es impostergable y requiere ser atendida con inmediates.
Reafirmando, en la economía y producción campesina siempre estarán las bases para vencer la economía de la guerra agroalimentaria.

Referencias Bibliográficas.

1-Boza, F, Varely G. (1990) Plantas Alimenticias de Venezuela. Fundación Bigott. Sociedad de Ciencias naturales de la Salle. 1Ra edición. Caracas, Venezuela.

2-Hoyos, J. (1994). Frutales de Venezuela (nativos y exóticos). Sociedad de Ciencias Naturales La Salle. 2da Edición. Caracas, Venezuela.

3- Ojeda, A. (2019) en línea. Hacia un poderos movimiento campesino venezolano. QaP es Noticia. http://qapesnoticia.com.ve/hacia-un-poderoso-movimiento-campesino-venezolano-preguntas-y-datos/

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