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[OPINIÓN] El ataque viene por Guayana

1.- El intento de forzar el ingreso de “ayuda humanitaria” por Táchira no era más que maniobra para distraer la atención sobre la verdadera invasión, que se intentó en la frontera con Brasil por Kumarakapay, hacia Santa Elena de Uairén.

2.- Según Jorge Martín “algunas personas de la etnia Pemón de la ciudad local (que está a 80 km de la frontera con Brasil) intentaron detener un convoy de autobuses (no tanques) de la GNB de camino a la frontera.” De acuerdo con Glorimar Fernández el alcalde de la Gran Sabana, Emilio González, declara que “nos han comentado que por acá hay orden de no pasar la ayuda humanitaria, pero di luz verde para la entrada al país. Tenemos desplegada a la Guardia Territorial Pemón”. De acuerdo con el medio Versión Final, dicho alcalde “confirma este balance sobre situación en frontera con Brasil: 1 mujer indígena muerta, 17 heridos, 27 militares detenidos por ´Guardia Territorial Pemona´”. Allí Jorge L. Pérez Valery informa que “a esta hora, los pemones mantienen secuestrado al comandante de la GNB, José Miguel Montoya Rodríguez, en protesta por el ataque de los uniformados a la alcabala de los pemones”.

3.- Tenemos así que: 1) Un alcalde contraría una orden directa del Gobierno Nacional legítimo; 2) Una organización autotitulada Guardia Territorial Pemona pretende prohibir el paso a la FANB que se dirige a la frontera para bloquear una invasión; 3) Que para impedir la defensa de Venezuela logran un saldo de “27 militares detenidos”entre ellos al comandante de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). La revista SIC de 9 de octubre de 2018 califica a la Guardia Territorial Pemona como “uno de los grupos de autodefensas indígenas constituidos al sur de Venezuela de manera autónoma bajo la consigna preservar los territorios ancestrales de la violencia y la corrupción”.

4.- Sostenemos desde 1999 que la doctrina de las ONGs estadounidenses Indian Law Resource Center e Indian Treaty, de que los indígenas son “pueblos” distintos del resto de la población nacional; de que dominan en forma exclusiva y excluyente “territorios originarios” y los recursos naturales de éstos, y de que tienen autoridades también propias, es un instrumento para las secesiones de América Latina y el Caribe, ya que “población”, “territorio” y “autoridades” son las condiciones existenciales del Estado: de tantos Estados como etnias. La pregunta es qué pensamos hacer para preservar la unidad y la soberanía de Venezuela.

Sobre el autor

Luis Britto García. Caracas, 1940. Narrador, ensayista, dramaturgo, dibujante, explorador submarino, autor de más de 60 títulos. En narrativa destacan Rajatabla (Premio Casa de las Américas 1970) Abrapalabra, (Premio Casa de las Américas 1969) Los fugitivos, Vela de armas, La orgía imaginaria, Pirata, Andanada y Arca. En teatro, La misa del Esclavo (Premio Latinoamericano de Dramaturgia Andrés Bello 1980) El Tirano Aguirre (Premio Municipal de Teatro1975) Venezuela Tuya (Premio de Teatro Juana Sujo en 1971) y La Opera Salsa, con música de Cheo Reyes. Con Me río del mundo obtuvo el Premio de Literatura Humorística Pedro León Zapata. Como ensayista publica La máscara del poder en 1989 y El Imperio contracultural: del Rock a la postmodernidad, en 1990, Elogio del panfleto y de los géneros malditos en el 2000; Investigación de unos medios por encima de toda sospecha (Premio Ezequiel Martínez Estrada 2005), Demonios del Mar: Corsarios y piratas en Venezuela 1528-1727, ganadora del Premio Municipal mención Ensayo 1999. En 2002 recibe el Premio Nacional de Literatura, y en 2010 el Premio Alba Cultural en la mención Letras.

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