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[OPINIÓN] Lecciones y retos a siete años del Golpe de Timón

Un foro dedicado al séptimo aniversario de la última alocución del Comandante Chávez, conocida como “Golpe de Timón”, tuvo lugar en Caracas el pasado sábado 19 de octubre.

El evento fue convocado por la plataforma Encuentro de Lucha Popular, que busca articular movimientos populares de base por todo el país, y contó con la asistencia de 200 personas en el auditorio de la Cinemateca Nacional.

El Golpe de Timón se quedó como el testamento político de Chávez, un último discurso donde deja clara su visión de la vía venezolana al socialismo.

“¿Dónde está la comuna?” preguntaba el Comandante a sus ministros que presentaban logros y obras. Aunque el chavismo venía de una victoria contundente en las elecciones presidenciales, Chávez estaba consciente que no todo el mundo a su alrededor tenía claro cuál era el horizonte.

La cadena de más de tres horas estuvo repleta de discusiones vigentes e importantes, desde las pequeñas “islas” que terminan ahogadas en el mar del capitalismo hasta el absurdo de creer que el socialismo se alcanza poniendo el adjetivo “socialista”.

Cada persona tiene algo del Golpe de Timón como más marcado, como se vio de las diferentes intervenciones en este foro. Sin embargo, para el movimiento popular fue ese grito que quedó resonando hasta convertirse en una bandera: “¡Comuna o Nada!”.

El primer ponente del evento fue Ángel Prado, vocero de la Comuna El Maizal. Explicó que el Golpe de Timón fue celebrado por los comuneros, que sintieron que Chávez estaba con ellos al regañar a los ministros, además de dejar un mensaje claro sobre el rol de la comuna.

“Nosotros lo tomamos como ‘luz verde’ para no depender del Ministerio [de Comunas]. El poder popular iba a construir su comuna en la medida que se hiciera cargo de la tarea”, dijo.

En toda su historia, pero principalmente en la crisis reciente, la Comuna “El Maizal” ha avanzado en construir su propia política en el territorio. Eso ha implicado una disputa permanente con latifundistas y también con entes del Estado para rescatar toda la tierra y medios de producción abandonados.

Ángel Prado insistió que asumir medios de producción tiene que ser una prioridad para el Poder Popular. En este momento la comuna está avanzando en un proceso de industrialización a pequeña escala para procesar maíz y evitar venderlo al Estado a un precio muy bajo.

El comunero terminó resaltando que el Golpe de Timón sigue con más vigencia que nunca. “Somos los responsables por cambiar la realidad, por construir el Poder Popular. Hay que radicalizar para avanzar,” concluyó.

El segundo ponente fue Reinaldo Iturriza, intelectual y escritor venezolano que se desempeñó como ministro de Comunas y más tarde de Cultura entre 2013 y 2015. En los últimos tiempos se ha dedicado a analizar las dinámicas internas del campo bolivariano, en particular en una serie de textos titulada “Radiografía Afectiva del Chavismo”.

En su intervención subrayó la importancia del Golpe de Timón en la historia, como un documento donde se plantea explícitamente la necesidad de superar el modelo de explotación capitalista. Señaló que este discurso es una referencia en un momento donde se desdibuja el horizonte del proyecto.

“Es fundamental reconocer la diversidad y superar las diferencias, y también establecer una relación fluida de interlocución con el chavismo “duro”, las bases”, explicó Reinaldo al discutir la necesidad de recomponer la “hegemonía democrática” del proyecto.

Iturriza defendió también la necesidad de tener interlocución con el chavismo que se encuentra organizado en movimientos y comunas, así como acompañar al chavismo “desafiliado”. En su opinión, este es un sector cada vez más grande que no se reconoce necesariamente en el chavismo hoy día pero que sigue creyendo en la democracia participativa y protagónica, y mantiene a Chávez como referencia.

Iturriza terminó enfatizando la importancia del trabajo comunicacional, de hacerlo con rigor intelectual y político. El objetivo es convencer a las mayorías. Dejó como reflexión que “hay que hacer la revolución para ganar elecciones, no ganar elecciones para hacer la revolución”.

El ponente que siguió fue Luis Salas, ex-ministro y vice presidente de economía, autor del portal ’15 y Último ‘. Recalcó que un aspecto importante de ese último discurso de Chávez era el concepto el “punto de no retorno”. En otras palabras, hacer que las conquistas de la Revolución Bolivariana fueran irreversibles.

Salas enfocó su presentación en la drástica caída del PIB venezolano desde 2014, así como el colapso de la producción petrolera en el país, y la crisis del sistema eléctrico nacional (SEN). Defendió que un “golpe de timón” en la coyuntura actual sería la recuperación de la industria petrolera, ya que es la única que puede generar ingresos a corto plazo que permitan financiar el desarrollo de otros sectores.

De igual modo resaltó que la recuperación del SEN es fundamental para tener cualquier esperanza de recuperación económica, ya que la red eléctrica actualmente no tiene capacidad para que se (re)activen industrias, por ejemplo. Sin embargo, defendió que antes que todo debe haber una definición clara de la orientación política y económica por parte del gobierno.

La última ponencia quedó a cargo de Elías Jaua, ex-ministro y vice presidente, y figura central de la plataforma Encuentro de Lucha Popular.

En su opinión, un golpe de timón actualmente significa retomar los espacios de control revolucionario y reconquistar la legitimidad del proceso.

“El modelo funcionó. Debemos recobrar la confianza en lo que hicimos”, insistió. Elías defendió igualmente que la visión de Chávez planteada en el Golpe de Timón reitera la necesidad de fortalecer el papel del Estado en la economía, contrastandola con la creciente tendencia privatizadora que se observa actualmente.

Siguiendo en ese eje, señaló que recuperar la capacidad técnica, gerencial y productiva de las empresas estratégicas debe ser una prioridad. Resaltó también que el contexto de agresión imperialista exige la unidad de todos los patriotas, pero sin dudar del camino.“Salgamos del marasmo, del miedo. Atrevámonos a luchar por la revolución”, dijo al terminar.

El Golpe de Timón no contiene una receta que se pueda exigir al gobierno. Más que eso, fue proferido en un contexto muy diferente, con una economía en otras condiciones. Recuperar de la gigantesca crisis actual requiere una reorientación profunda, pero también exigirá concesiones que tienen que debatirse, no impuestas sin un mínimo de transparencia y presentadas como un paso más en la construcción del socialismo.

Sin embargo, el planteamiento claro del horizonte y de la visión de como llegar son fundamentales para disputar la hegemonía dentro del campo chavista, no porque la palabra de Chávez sea sagrada, sino porque fue ese proyecto, y los primeros pasos de su implementación, que convencieron a las grandes mayorías que era ese el camino hacia una verdadera y definitiva emancipación.

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