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[OPINIÓN] Mitología de la intervención contra Venezuela

Un mito de grandes magnitudes recorre hoy las calles latinoamericanas, uno sobre un país que “ha pisoteado” los preceptos de la democracia moderna para convertirlos en fragmentos poco ejemplares de lo que una “sociedad libre” debe ser.

Es Venezuela un “coco” que se usa con inusual y exagerada frecuencia con el objetivo de asustar a ciertas almas desvalidas de las herramientas necesarias para mantenerse informadas sobre la realidad compleja que hoy vivimos –en Venezuela, y el continente entero-; es arma prolija del capital y sus secuaces reproducir la mentira y convertirla en verdad absoluta; es imperativo generar una falsa conciencia proveniente de cierta indolencia (o indignación) selectiva con el fin de llevar a las profundidades cualquier proyecto disidente de las elites políticas y económicas.

Se respira con los acontecimientos recientes de la nación bolivariana un aire de justificacionismo descarado, proveniente de la urgencia por intervenir un territorio cuyo pueblo no desiste de la construcción de un modo de vida distinto, es Venezuela un escenario de disputa simbólica.

Hemos visto y escuchado durante los últimos días una oleada de fuertes declaraciones que buscan evidenciar las supuestas razones por las que Venezuela debe ser intervenida militarmente:

-Duque desde Colombia hace reiterativos llamados a “acorralar la dictadura” y con la excusa de la defensa de los derechos humanos ofrece el territorio colombiano como centro de acopio para la supuesta ayuda que viene ¿Será que al señor Duque no le han llegado las noticias de lxs 172 líderes sociales asesinadxs en Colombia durante el 2018 y de los 17 asesinadxs sólo en lo que ha transcurrido del año? ¿Será que la defensa de los derechos humanos es más o menos relevante según se toquen los intereses económicos y políticos de determinadas clases sociales? Parece que a Duque solo le llegan noticias desde Venezuela.

-Por su lado Bolsonaro desde Brasil habla de “hacer todo lo posible” para que Venezuela vuelva “a la libertad”, ¿Existe la posibilidad de que no sepa que su ministra de la mujer, familia y derechos humanos está siendo demandada por mentir sobre su formación académica, y también por secuestrar una niña indígena de 6 años? ¿Existe la posibilidad de que no haya llegado a sus manos el último informe del  Fórum Brasileño de Seguridad Pública que indica que en ese país ocurren 7 asesinatos por hora? Todo indica que quienes informan a Duque, también informan a Bolsonaro.

-Solo por agregar una situación más vamos a referirnos a Macri, que desde Argentina anuncia que su gobierno se involucrará directamente con la supuesta ayuda humanitaria que pretenden enviar para “solventar la crisis y transitar a la democracia”, este señor es altamente reconocido en Latinoamérica por sus infalibles medidas económicas neoliberales para hundir al pueblo argentino en la pobreza, con la inflación más alta presentada en los últimos 27 años y un paquete muy completo de tarifazos en los servicios ¿Acaso es posible que sus informantes sean tan ineptos como los de Duque y Bolsonaro?

Es evidente: o algo no está funcionando con quienes se encargan de comunicar los acontecimientos a los “más ilustres políticos” del continente;  o simplemente la lógica de todo esto es distraer la atención de los graves líos internos que enfrentan estos países, por supuesto resguardando también los intereses de un par de potencias bélicas y otro par de transnacionales, ¿Cuál de estas opciones será la más razonable? La primera resulta bastante inocente además de poco probable.

No es pretensión de este escrito negar el escenario de crisis que vivimos hoy en Venezuela, que en cierta medida responde a errores cometidos por el proceso bolivariano de los que debemos ser enteramente conscientes y cuyo señalamiento aquí hacemos con el único objetivo de llamar a rectificar. Si es pretensión en cambio desnudar la insensatez de la información que sobre Venezuela sabe el mundo.


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