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[OPINIÓN] Patria contra imperio

El Imperio inicia una ofensiva para reimponer en el mundo la unipolaridad y el avasallamiento de los pueblos. La soberanía de los Estados Nacionales y su integración en organismos regionales es el bastión de resistencia jurídica, económica, social, política, estratégica y cultural contra esta agresión planetaria.

O Patria o Imperio. O Independencia o tutelaje. O libertad o esclavitud.  O Soberanía o dominación.

La soberanía es el poder absoluto, inalienable y perpetuo de un cuerpo político de darse sus propias leyes y normas, de aplicarlas con sus propias autoridades, y de resolver las controversias relativas a la aplicación de ellas con sus propios tribunales.

La soberanía reside de manera total e inalienable en el pueblo, y en Venezuela tiene su máxima expresión en la convocatoria de elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente y la sanción por referendo de la Norma Suprema, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Ni países ni organizaciones internacionales extranjeras pueden resolver cuestiones relativas al orden público interno venezolano, ni imponernos sanciones, ni aplicarnos la fuerza u otros medios coercitivos.

Carecen de validez cuantos contratos, acuerdos, pactos o tratados intenten anular o disminuir la soberanía de Venezuela.

Venezuela tiene el derecho inalienable e irrevocable de estatuir los impuestos indispensables, establecer el régimen de la propiedad y sus eventuales restricciones, limitaciones y expropiaciones o confiscaciones, y de  proteger tanto la producción y las industrias nacionales como la  satisfacción de las necesidades del pueblo.

Venezuela tiene el derecho de propiedad sobre los recursos naturales y sobre las riquezas del subsuelo, y sobre aquellas empresas para explotarlos en los cuales se estime indispensable la propiedad pública total o parcial de los activos.

El sistema tributario se rige por los principios de legalidad, progresividad y territorialidad, según el cual los ingresos causados en nuestro país deben satisfacer sus impuestos en él.

Venezuela tiene el derecho y el deber de ejercer el control de precios con sanciones eficaces y disuasivas, adoptar las medidas indispensables para erradicar el contrabando de extracción y ejercer un control efectivo sobre sus fronteras.

La cultura es el vínculo que constituye y une a la nación, y ésta  el cuerpo colectivo para cuya defensa y administración se crea el Estado.

La historia de nuestro pueblo, sus tradiciones y su bagaje cultural son la mejor herramienta para fortalecer la Venezolanidad, el arraigo y el sentido de pertenencia a la tierra y a la Nación, enfrentando la Desmemoria y la imposición de identidades ajenas.

Sobre el autor

Luis Britto García. Caracas, 1940. Narrador, ensayista, dramaturgo, dibujante, explorador submarino, autor de más de 60 títulos. En narrativa destacan Rajatabla (Premio Casa de las Américas 1970) Abrapalabra, (Premio Casa de las Américas 1969) Los fugitivos, Vela de armas, La orgía imaginaria, Pirata, Andanada y Arca. En teatro, La misa del Esclavo (Premio Latinoamericano de Dramaturgia Andrés Bello 1980) El Tirano Aguirre (Premio Municipal de Teatro1975) Venezuela Tuya (Premio de Teatro Juana Sujo en 1971) y La Opera Salsa, con música de Cheo Reyes. Con Me río del mundo obtuvo el Premio de Literatura Humorística Pedro León Zapata. Como ensayista publica La máscara del poder en 1989 y El Imperio contracultural: del Rock a la postmodernidad, en 1990, Elogio del panfleto y de los géneros malditos en el 2000; Investigación de unos medios por encima de toda sospecha (Premio Ezequiel Martínez Estrada 2005), Demonios del Mar: Corsarios y piratas en Venezuela 1528-1727, ganadora del Premio Municipal mención Ensayo 1999. En 2002 recibe el Premio Nacional de Literatura, y en 2010 el Premio Alba Cultural en la mención Letras.

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