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[OPINIÓN] ¿Restauración?

1.- El equipo perdedor envía una pandilla de sicarios a secuestrar y sacar del país al capitán de la oncena adversaria; soborna árbitros que descalifican a los jugadores estrella apenas pisan la cancha; hace detener a los emergentes mediante falsas acusaciones ante jueces comprados; suelta por las tribunas pistoleros que tirotean y desaparecen a discreción a la fanaticada; hordas que desmantelan las gradas y roban los equipos deportivos y tramposos que falsifican marcadores y puntajes ¿Llamaríamos a esto restauración deportiva? ¿O diríamos más bien que se trata de un desbordamiento del hampa que amenaza al partido?

2.- El nombre mata o da vida; cuando aceptamos una denominación vivificamos o asesinamos. Restauración suena a restablecimiento, a recuperación, a sanación. Restaurar una obra de arte es volverla a su forma genuina; hacer lo propio con una situación política es reintegrarle su legitimidad. Llamar restauración al latrocinio político es absolverlo.

En los últimos desdichados acontecimientos de América Latina y el Caribe resulta impresionante la ausencia del consenso del pueblo. Para nada se consultó al hondureño sobre el secuestro de Mel Zelaya; el paraguayo no tuvo arte ni parte en la deposición de Lugo; nadie consultó al electorado brasileño sobre el derrocamiento de Dilma ni la judicialización de Lula. En ese rosario de delitos el único legitimado por elecciones es el de Argentina, y ello porque al progresismo se le ocurrió acudir a las urnas dividido. Mafias, pandillas y gavillas no restauran: se apropian de lo que no les pertenece.

3.- ¿Pero cómo es posible que el delito suplante a la competencia institucional? Porque los progresistas respetan escrupulosamente las leyes que los delincuentes les legaron y que a su vez estos últimos no cumplen. No se puede cambiar el juego jugando con las reglas del juego. Pero es lo que los progresistas intentan una y otra vez dentro de sistemas que consagran la propiedad privada de los medios de producción como inconmovible fundamento; que veneran como artículos de fe sentencias dictadas por camarillas de jueces designados por los propietarios y aplican normas en las cuales toda mejora del nivel de vida de la población es tipificada como delito. Lo que derrota a las izquierdas no es su audacia, sino su falta de acometividad. Cada instante que pasa un movimiento progresista protegiendo los intereses de sus enemigos de clase ahonda la sepultura que éstos le cavan.

Sobre el autor

Luis Britto García. Caracas, 1940. Narrador, ensayista, dramaturgo, dibujante, explorador submarino, autor de más de 60 títulos. En narrativa destacan Rajatabla (Premio Casa de las Américas 1970) Abrapalabra, (Premio Casa de las Américas 1969) Los fugitivos, Vela de armas, La orgía imaginaria, Pirata, Andanada y Arca. En teatro, La misa del Esclavo (Premio Latinoamericano de Dramaturgia Andrés Bello 1980) El Tirano Aguirre (Premio Municipal de Teatro1975) Venezuela Tuya (Premio de Teatro Juana Sujo en 1971) y La Opera Salsa, con música de Cheo Reyes. Con Me río del mundo obtuvo el Premio de Literatura Humorística Pedro León Zapata. Como ensayista publica La máscara del poder en 1989 y El Imperio contracultural: del Rock a la postmodernidad, en 1990, Elogio del panfleto y de los géneros malditos en el 2000; Investigación de unos medios por encima de toda sospecha (Premio Ezequiel Martínez Estrada 2005), Demonios del Mar: Corsarios y piratas en Venezuela 1528-1727, ganadora del Premio Municipal mención Ensayo 1999. En 2002 recibe el Premio Nacional de Literatura, y en 2010 el Premio Alba Cultural en la mención Letras.

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