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[OPINIÓN] Sobre la Alternativa Popular Revolucionaria

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Las elecciones para la Asamblea Nacional están pautadas para el 6 de diciembre. La lógica electoral se sobrepone y absorbe todas las otras, silenciando críticas y exigiendo unidad. Los retos son también grandes para los movimientos populares. Entre la tentación de buscar compromisos de corto plazo y los intentos de cooptación, se puede poner en peligro una construcción de largo aliento que va mucho más allá de una contienda electoral.

En este contexto surge la Alianza Popular Revolucionaria, impulsada por el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y Patria Para Todos (PPT). Los dos partidos, que históricamente habían participado casi siempre en listas acordadas con el PSUV, decidieron montar tienda aparte en aras de construir un bloque alternativo en el parlamento.

Leander Pérez, militante del PPT, ofrece luces sobre esta nueva alianza, sus objetivos y retos, y los “mitos” que han surgido.


Muchos se estarán preguntando qué es la Alternativa Popular Revolucionaria. La alta dirigencia del PSUV-gobierno alerta, sin hacer una referencia directa a ésta, sobre divisionismo. Influencers chavistas como Luigino o Mango hablan del derecho de las organizaciones revolucionarias a ir a las elecciones en un bloque aparte del PSUV, mientras que cada vez más fuerzas patrióticas y revolucionarias anuncian su respaldo o integración a esta iniciativa. Pero ¿qué es realmente la Alternativa Popular Revolucionaria? ¿De dónde surge? ¿Es una ruptura con la Revolución Bolivariana? ¿O es un nuevo Gran Polo Patriótico, como algunos ya la han denominado?

Si somos rigurosos, podemos decir que la Alternativa Popular Revolucionaria (APR) es producto de los debates que se han venido desarrollando en el Frente Popular Antifascista y Antiimperialista (FPAA), en el que actualmente confluyen el partido Patria Para Todos (PPT), el Partido Comunista de Venezuela (PCV), la Corriente Marxista – Lucha de Clases, el Partido Revolucionario del Trabajo (PRT), Izquierda Unida y el Movimiento Gayones (este último no integrante de la Alternativa).

La iniciativa es entonces el resultado de coincidencias en la lectura de la situación nacional, de coincidencias en luchas concretas y de coincidencias sobre una táctica para las próximas elecciones parlamentarias, que implica participar en una tarjeta separada del PSUV.

Ahora, circunscribir la Alternativa Popular Revolucionaria a este reducido número de organizaciones o solamente a una plataforma electoral sería una injusticia. La Alternativa es una necesidad histórica, es la respuesta a los intentos de restauración neoliberal en Venezuela, es la cristalización de años de debate dentro de la izquierda sobre la necesidad de su independencia.

  • Necesidad histórica: la Alternativa da cuenta del agotamiento del modelo de acumulación capitalista venezolano basado en la renta petrolera; 
  • Respuesta a la restauración neoliberal: agrupa a organizaciones que están luchando contra las políticas de precarización laboral, los desalojos y asesinatos de campesinos, las privatizaciones, la criminalización y judicialización de las luchas, y el colapso de los servicios públicos
  • Resultado de un debate: refleja la maduración de contradicciones entre la dirigencia del gobierno y su base social de apoyo.

Rafael Uzcátegui, secretario general nacional de Patria Para Todos, señalaba en una de las primeras reuniones de la APR que “cuando una idea se encuentra con la necesidad histórica entonces se vuelve hegemónica”. Podemos decir que la idea de construir una Alternativa por la que muchos revolucionarios habían estado luchando durante años no solamente se encontró con una necesidad histórica, sino también con una oportunidad: las elecciones parlamentarias del 6D, cuyas normas además la favorecen.

Para el PCV, la Alternativa Popular Revolucionaria representa un “ajuste en la táctica política” del partido para cumplir con la orientación de “confrontar, deslindar, reagrupar y acumular fuerzas para avanzar y triunfar frente al imperialismo y al reformismo entreguista” (Resoluciones de su XVII y XVIII plenos del Comité Central).

Mitos y realidades

El hecho de que surgieron posiciones públicas antes de un comunicado oficial de la Alternativa Popular Revolucionaria generó cierta confusión. Sobre todo porque después de sus primeras reuniones diversos medios publicaron declaraciones estableciendo comisiones y estructuras que no estaban conformadas. A continuación, trataremos de aclarar algunas cuestiones que han surgido en los últimos días.

¿Se trata de un nuevo Gran Polo Patriótico sin el PSUV?

Lo primero que habría que aclarar es qué es el GPP. Para el PPT y el PCV, el GPP no existe como plataforma política pues su práctica como tal ha sido nula. En nuestra opinión, el GPP es una marca comercial en manos del PSUV, pero si nos vamos a lo técnico, la Alternativa no busca ser un nuevo GPP porque no integra sino sólo a dos de los partidos que lo conforman. Es más, la resolución del XVIII Pleno del CC-PCV señala que “El PCV no se desincorpora del GPPSB…”.

¿La Alternativa Popular Revolucionaria reúne a toda la izquierda?

No, no representa a toda la izquierda, ni siquiera a toda la izquierda chavista. Esto hay que tenerlo bastante claro, ya que, si bien la APR representa un esfuerzo audaz por construir la unidad, no trata de imponerla. Existen fuerzas de izquierda que no se consideran dentro del chavismo, y otras que estando dentro del chavismo consideran que no deben participar en este proceso. Esto forma parte del debate que hemos señalado arriba, un debate que se da a ritmos distintos, pero también tiene que ver con la confianza que la APR debe ganarse a través de sus prácticas.

¿Divisionismo en la revolución?

El 3 de agosto, varios dirigentes del PSUV-Gobierno “alertaron” en una videoconferencia televisada sobre intentos divisionistas en las filas de la revolución. Era una clara referencia a la APR. Lo primero que debemos decir es que quienes han señalado esto no tienen ninguna moral para hablar de divisionismo, ya que desde el poder han sido promotores de divisiones a lo interno de partidos “aliados”.

Los casos recientes de Tupamaros y UPV, y el intento de división en 2011 del PPT con el PPT-Maneiro de Luis Tellerías, son ejemplos de esta práctica. Pero si no bastase, producto de las contradicciones internas dentro de la propia burocracia, el presidente Maduro lanzó un partido que compitiera con el PSUV en 2018 y que le permitiera ganar autonomía de la burocracia de éste, se trata del partido Somos Venezuela liderado por Delcy Rodríguez.

Sobre lo último, no podemos descartar que incluso el PSUV-Gobierno intente usar la tarjeta de Somos Venezuela como una “morocha”, con candidatos distintos a los del PSUV, más cercanos al poder popular, pero posibles de cooptar. El objetivo sería aprovechar la proporcionalidad para limitar la proporcionalidad. Es decir, una estrategia gatopardista de cambiar todo para que nada cambie.

¿Es un acto de traición?

Otro ataque habitual de la burocracia es el de tildar de traidores a quienes han decidido no desviarse del rumbo revolucionario. Es allí donde está la cuestión, pues la dirigencia es quien ha abandonado el plan. La verdadera traición es privatizar empresas que fueron nacionalizadas por Chávez, o devolverles a los terratenientes las tierras que el comandante le entregó a los campesinos. Alta traición es golpear las comunas que Chávez encomendó como si encomendara su vida.

Cuando Chávez dijo “hoy tenemos patria”, se refería a los salarios más altos de la región, a servicios públicos de calidad, a la democratización de la educación y la salud. Traición es entregar todas esas conquistas en manos de la burguesía, los terratenientes y los nuevos ricos.

¿Se le hace un favor a la derecha?

Para algunos compañeros, existe el genuino temor de que la APR contribuya a que la Asamblea Nacional permanezca en manos de la derecha. Este temor está lejos de ser racional, y en algunos casos deja de ser un temor sentido para ser un temor que se busca sembrar con el fin de manipular.

La derecha está lejos de poder alcanzar una mayoría como la que obtuvo en 2015 (en la que salió favorecida de la ley electoral del PSUV que sobrerrepresentaba a las mayorías), por múltiples razones. En primer lugar, como resultado de la estrategia de división que el gobierno ha aplicado sobre la derecha, que ha empujado a que la fracción mayoritaria mantuviera las posiciones abstencionistas. Y en segundo lugar, porque como consecuencia de lo anterior la derecha no podrá organizar la maquinaria electoral que desplegó en 2015.

Esto quedó bastante claro durante las elecciones presidenciales de 2018, en las que el gobierno efectivamente contaba con dos candidatos: Maduro como candidato principal, y Bertucci como candidato para dividir la votación opositora. Mientras que los llamados a la abstención del G4 y la secta maricorinista jugó en contra de la conformación de una buena maquinaria electoral.

Retos para la Alternativa Popular Revolucionaria

La APR enfrenta dos grandes retos que Ricardo Adrián, de la Corriente Revolucionaria del Poder Popular, señala como: vencer la idea de centralismo rígido o vanguardismo, y luchar contra el Proudhonismo en la izquierda. Lo primero tiene que ver con los intentos de individualidades o de organizaciones de secuestrar las siglas de la plataforma, algo que en el pasado ha matado experiencias interesantes de agrupación y organización dentro del chavismo y de la izquierda. Lo segundo tiene que ver con la idea arraigada aún en ciertos grupos de izquierda de que la institucionalidad burguesa no es un espacio en disputa para el poder popular, de que la única forma de hacer revolución es construyendo espacios de poder desde fuera o desde lo productivo, aún a costa de un enorme sacrificio. 

Además de estos retos, que consideramos pueden acabar con la iniciativa antes de que nazca o impedir que crezca y se vincule con otras fuerzas vivas de la revolución, hay otros desafíos: está la construcción de un programa, y en lo inmediato la inscripción de candidaturas unitarias y todo lo referente a la contienda electoral. Ambas cosas se están trabajando en comisiones de la APR.

Por último, está la necesidad de prepararnos para los ataques, que al parecer apenas comienzan, por parte del gobierno y su partido. Si bien el PSUV tiene una oportunidad para aceptar la diversidad, lo que ha demostrado hasta ahora es que tiene como prioridad evitar el surgimiento de una alternativa a su izquierda. El problema (para ellos), es que si desean convertir esto en una cuestión existencial, en una lucha de “vida o muerte”, la Alternativa los hará sangrar bastante. Si son inteligentes lo mejor será que aprovechen para medirse, pero la inteligencia parece haberlos abandonado tal como abandonó a los adecos justo antes de caer noqueados ante Chávez.

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