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[OPINIÓN] Trump en Florida

Este 18 de febrero Donald Trump pronunció un discurso en la Universidad Nacional de Florida, dedicado especialmente a la actual coyuntura que atraviesa Venezuela. Varios elementos saltan a la vista:

– Es especialmente incisivo respecto al Socialismo. Le nombra no menos de 25 veces en su discurso. La arremetida de Trump contra el Socialismo cumple dos funciones: por un lado es estratégica e ideológica, busca endilgar las calamidades de la crisis venezolana (que valga decir es una crisis capitalista) al socialismo, para así satanizarlo y acentuar el rechazo y la fobia procurando enterrar los ideales socialistas. Derrocar al Presidente Maduro (nombrado unas cuatro veces en el discurso) es sólo un paso táctico, su estrategia es borrar el socialismo de la memoria de los pueblos. Por otro lado persigue un objetivo más pragmático: tomando en cuenta que el gobierno venezolano, juega a las “divisiones” dentro del stablishment norteamericano, y viene emprendiendo conversaciones y negociaciones con sectores del partido demócrata, Trump prepara el terreno para atacarlos asociándolos con el socialismo, lo que le permite presionar a su representación en el congreso para garantizar apoyo ante una eventual intervención militar, e inaugurar una campaña de descrédito que le permita tomar ventaja discursiva en la próxima contienda electoral presidencial.

– Esto último adquiere mayor relevancia cuando analizamos electoralmente el lugar desde el que pronunció su discurso. La Florida es uno de los estados claves en materia electoral, y el discurso del 18 fue preparado especialmente para gozar de la aprobación de este grupo de electores, que tiene estrechas relaciones con el exilio cubano y venezolano. Trump necesita de estos votos y empezó a captarlos. Su relación con Rubio y la coherencia de su plan serán determinantes a la hora de contar los votos de la Florida.

– Entre frases grandilocuentes, adulaciones, arengas y amenazas, Trump no asomó nada nuevo respecto al camino a seguir en Venezuela, más allá de ampliar el rango de hostilidad a Cuba y Nicaragua. Aunque afirmó tajantemente que “todas las opciones estaban abiertas”, insiste en continuar con el mecanismo de presión e intimidación para lograr lo que no han podido hasta la fecha y viene dilatando y debilitando la estrategia inicial: quebrar la cadena de mando dentro de las FANB. Insiste en una paradoja: por un lado, criminalizar a las FANB, acusándolos de actos de corrupción y de apoyar la «dictadura» del presidente Maduro y a la vez ofrecer garantías y amnistías a aquellos que rompan con la cadena de mando y cooperen con la intervención. Trump busca quebrar la integridad moral de los militares y debilitar la estabilidad emocional por vía del miedo y amenaza: «Si uds optan por el camino de apoyar a Maduro no van encontrar refugio, ni salida fácil, ni escapatoria, lo van a perder todo»

– El mecanismo de presión viene acompañado de movimientos militares, sanciones económicas, guerra psicológica, presiones diplomáticas y movilización civil. Pero buena parte de sus esperanzas están puestas en la entrega de la ayuda humanitaria, que buscan acompañar de un concierto en la frontera colombo-venezolana. Necesitan garantizar convocatoria, atención mediática y un clima propicio para desencadenar un detonante que genere un conflicto civil que incremente exponencialmente la presión sobre las FANB frente a su actuación inminente, o justifique una intervención que les permita por lo menos intentar controlar territorio fronterizo.

En fin, la respuesta de Trump al Presidente Maduro es más que elocuente. El enemigo no admite negociación más que para debilitar a la revolución. Si el conflicto es inminente, apertrecharnos como fuerza armada, pueblo organizado en una Confederación Nacional y gobierno es una necesidad impostergable.

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