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[REPORTAJE] Estudiantes protestan desalojo de la Residencia Livia Gouverneur

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La reciente acción de desalojo de la Residencias Estudiantiles Livia Gouverneur (RELG) ha generado una fuerte reacción por parte de los estudiantes residentes y los movimientos populares venezolanos.

En aras de entender los sucesos recientes, que tuvieron su auge en la noche del viernes pasado, hablamos con Gloria Duarte, residente de la RELG y estudiante de relaciones internacionales en la UCV.

Buscando soluciones y alternativas

El primer acercamiento de la alcaldía de Caracas, a través del instituto para la juventud (IMJC), junto a la JPSUV, a la residencia tuvo lugar el lunes 20 de julio. Con el número de casos de COVID-19 en rápido crecimiento, particularmente en la Gran Caracas, el plan de las autoridades era transformar la RELG en un hospital de campaña.

En ese momento estaban 90 personas viviendo en el lugar, de un total de 333 en el período regular de clases. Señaló Gloria que los estudiantes son en su mayoría de bajos recursos. Mientras buena parte regresó a sus estados en el contexto de la cuarentena, los que se quedaron lo hicieron porque trabajan para apoyar a sus familias, o porque necesitan servicios de calidad para proseguir sus estudios a la distancia.

A lo largo de la semana se fueron desarrollando reuniones entre las autoridades y los voceros de piso de la RELG. “Los estudiantes no querían abandonar el espacio sin garantías que después de la pandemia seguiría siendo una residencia estudiantil”, explicó la estudiante.

Además del destino del edificio a largo plazo, los representantes estudiantiles manifestaban preocupación por el hecho de que sólo se ofrecía la solución de regresar estudiantes a sus estados. En cambio, se buscaban soluciones para los estudiantes que tienen que quedarse en la capital.

Gloria añadió que los estudiantes, con el apoyo de la comunidad, ofrecieron también sus propuestas, pero que las autoridades no cambiaron su posición. “Junto a los consejos comunales de la zona se propusieron alternativas de espacios”, dijo. “De igual modo propusimos que los estudiantes de las carreras de salud formaran brigadas para apoyar.”

El ambiente durante la semana, en las palabras de Gloria, era de “mucha expectativa y preocupación”. La situación tensa tuvo su clímax en la noche del viernes 24 de julio.

Desalojo y detenciones

Mientras se desarrollaba el diálogo con la alcaldía y la JPSUV, personal médico administró pruebas rápidas de coronavirus a los estudiantes de la RELG. Seis resultaron positivos y fueron puestos en aislamiento en hoteles mientras esperaban que se realizara la PCR. “Después de estos casos, ¿por qué no se impuso cuarentena en el espacio?” preguntó Gloria.

El viernes cerca de la medianoche llegó a la residencia personal médico, junto a personal de instituciones y un cordón policial. Además de la hora, Gloria señaló que los estudiantes se enfrentaron a varias “irregularidades” en este operativo para administrar nuevamente la prueba rápida.

“Por ejemplo, sólo se administraba la prueba rápida una vez, cuando el protocolo es que debe salir positivo dos veces. Más aún, no se les mostraba el resultado a los estudiantes”, apuntó. “Detectamos una actitud hostil por parte de las autoridades.”

Trece residentes testaron positivo. Otra situación irregular fue que las autoridades dijeron que cuatro de los seis que ya estaban en aislamiento habían salido positivos por COVID-19. Sin embargo, los propios no estaban enterados de los resultados.

En la planta baja seguían conversaciones con personal médico y de la JPSUV, que insistían en que todos los estudiantes se retiraran para hoteles. Sin acuerdo, cuando el personal médico se retiró, los estudiantes subieron a sus pisos de la RELG y cerraron la puerta.

Pocos minutos después llegaron grupos anti-motín de la PNB. En simultáneo integrantes de movimientos populares, algunos de ellos fundadores de la RELG, se acercaron al espacio al enterarse de la situación. Durante algún tiempo dialogaron con la policía, buscando mediar y buscar alternativas. Pero los militantes se opusieron al inminente desalojo forzoso en plena madrugada y la policía los llevó detenidos. Una rápida reacción en solidaridad por parte de diferentes colectivos logró su liberación en la mañana del sábado.

Después de las detenciones, los agentes de seguridad forzaron la puerta y entraron en la residencia, obligando a los estudiantes a empacar apresuradamente y montarse en autobuses. Señaló Gloria que la policía abrió las puertas de todas las habitaciones, y que no hubo forma de asegurar las pertenencias de los estudiantes, principalmente los que no estaban presentes.

“Nosotros llevamos lo que pudimos, en muchos casos quedaron equipos,” dijo la estudiante, contando también que las personas que estaban grabando lo que pasaba fueron repetidamente amenazadas, y que en algunos casos se les arrebataron los teléfonos. Los estudiantes fueron trasladados en la madrugada a hoteles alrededor de Plaza Venezuela.

El futuro de la residencia

Gloria explicó que “la situación en estos hoteles era realmente muy difícil”. Muchos no tenían electricidad ni agua, y los estudiantes no estaban recibiendo comida hasta que personal del ministerio de educación pudo ayudar.

El lunes por la noche, los estudiantes que dieron negativo en la prueba rápida fueron nuevamente trasladados, ahora hacia la Villa Olímpica en El Paraíso. Por otro lado, los trece que dieron positivo esperan los resultados de la prueba PCR.

En simultáneo, se abrió un proceso de diálogo con la alcaldesa Erika Farías, el ministro del poder popular para la juventud y el deporte Pedro Infante, y representantes del ministerio de educación, junto a representantes de la RELG. Según describió Gloria, a algunos estudiantes ya se les aseguró el regreso al interior del país, pero siguen faltando soluciones para los que tienen que quedarse en Caracas.

De mayor importancia aún es el futuro de la residencia. “Esta RELG garantiza nuestro derecho de seguir estudiando, y también de conseguir una fuente de sustento para muchas de estas 330 familias,” enfatizó.

En ese sentido, durante todo el proceso fue una prioridad para los estudiantes y movimientos aliados asegurar que la residencia volverá a cumplir su propósito una vez superada la pandemia. Aunque varias figuras hayan defendido que así será, el propio edificio tiene un precedente. Los locales de la planta baja originalmente estaban destinados a proyectos productivos de los estudiantes, incluso para dotar a la RELG de una dimensión de auto-gestión. Sin embargo, se entregaron a negocios privados supuestamente por tiempo limitado, pero nunca devueltos.

En forma de conclusión, Gloria Duarte volvió a recalcar la importancia y simbolismo de la RELG, al mismo tiempo rechazando las acusaciones de que los estudiantes están “haciéndole el juego a la derecha”.

“Esta residencia es un proyecto que lo aprobó el Presidente Chávez, es un logro de la lucha de los estudiantes,” afirmó. “Aunque para los y las que están actualmente sea un lugar temporal, no es temporal el concepto de una residencia estudiantil. Por ese derecho vamos a seguir luchando.”

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