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[OPINIÓN] San Agustín en cuarentena

San Agustín cuarentena Tatuy

Mireya Saas

La pandemia del coronavirus ha exigido respuestas de todos, pero también ha expuesto una realidad: la cuarentena no es igual para todos.

Mireya Saas, residente del barrio San Agustín en Caracas, e integrante de la cooperativa Unidos San Agustín Convive, nos deja una cruda reflexión de lo que representa la cuarentena en un barrio popular.

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La gran mayoría de nosotros en los barrios no creemos en lo que no vemos. Por eso gran parte de la población no hierve el agua: ¡Si casi nunca hay! Y, versia, es una odisea para comprar gas. Tampoco se lavan las manos antes o después de lo que hay que lavárselas.

Convivimos con la basura, con las aguas negras, con las cucarachas, y ahora hasta hay muchos que comen de la basura y no se han muerto. Tendría que morirse alguien cerca para que la gente se lo crea. Ayer escuche a una compañera de la cooperativa decir que eso nada más le daba a los pobres.

¿Qué es la vida para gente que ha pasado su existencia ganándole la batalla a la suerte? Porque para muchos haber sobrevivido a todo lo que es vivir en un barrio y seguir vivos, es bastante.

Ahorita la calidad de vida para algunos ha cambiado. Compran con dólares en la bodega, pero siguen viviendo igual: Durmiendo en los ranchos, y pronto vuelven a comer lo que les dan en los comedores.

Hay casas en las que ni siquiera se puede entrar por que la humedad que hay en el ambiente no permite la circulación del aire. Si se trata de entrar en una casa en donde el olor a humedad y aguas negras crea una pared invisible y sus habitantes han dormido toda una vida en ese ambiente, ¿uno cree que una persona que vive así le tiene miedo al COVID 19? ¿Cómo es que no va a salir de su casa? ¿Y cómo respira?

Una señora me dijo que ese virus estaba desde que Dios andaba por el mundo y ahora le habían puesto ese nombre para asustar a la gente, y que además esa vaina era bíblica. O sea que para algunos de nosotros los virus tienen una doble naturaleza, una espiritual y una real. Es como hablar de algo abstracto, algo que no puede ser visto.

Desde hace algunos años San Agustín repunta con enfermedades trasmitidas por virus, como la gripe en todas sus variaciones, hepatitis, fiebre amarilla, y SIDA. ¡Ah! se me olvidaba la tuberculosis. Todos sabemos eso pero como no hemos visto los muertos… Son solo rumores. Además, no hay control epidemiológico, creo que es eso. Ajá, sin hablar de los que comen mal, por no decir desnutridos. Entonces, vamos a decir mal comidos por comer arroz o pasta sola o con mortadela. ¿Será que alguien que no coma tiene con que aguantar?

Así como los virus, los seres vivos y -sobre todo los de este lado- vivimos en una constante supervivencia. Cuando en comunidades como la nuestra algunos se cuidan… Si no lo hacemos todos no tiene sentido.

Ahora sí, con todo el bombardeo publicitario para que la gente se proteja, si no le paramos ¿de quién es la culpa? Si a esta hora de la noche todavía hay niños en la calle. Y los jóvenes tomando y escuchando música como un sábado cualquiera en nuestro barrio, por supuesto. ¿De quién es la culpa? Es como si nosotros mismos vamos al matadero cual corderitos mansos. ¡Y solo tenemos esta vida!

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