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[8M] Sin Feminismo No Hay Revolución: Tejiendo Unidad en el Movimiento Feminista

Alejandra Laprea hablando en Plaza Bolívar el 8M. La bandera que se ve fue tejida colectivamente por las compañeras a lo largo de varios encuentros (Foto: Ketsy Medina Sifontes)

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, 8 de marzo, llegó este año en medio de una coyuntura compleja, con un intento de golpe de Estado en curso, aliado a la amenaza latente de una intervención extranjera. El 23 de enero, el más reciente líder de la oposición se auto-proclamó “presidente encargado,” seguido de una recrudecida ofensiva en contra de la Revolución Bolivariana a nivel internacional.

En ese contexto la tendencia natural es cerrar filas y el instinto es centralizar el discurso lo máximo posible, en contra de la amenaza exterior. La tensión paralizó de cierto modo los movimientos populares, llamados a unirse en defensa de la patria. Sin embargo, al acercarse el 8 de marzo, varios movimientos feministas sostuvieron encuentros para discutir la agenda y la lucha en la coyuntura actual. (1)

Feminismo en tiempos de golpe

Alejandra Laprea, miembra de la Red “La Araña Feminista” y del colectivo “Tinta Violeta”, nos explicó que aunque se esté de rodillas en contra de una posible invasión, no se pueden dejar las luchas populares “para después.”

“El capitalismo, el patriarcado, es como la yerba mala. Si no se la arranca toda, al mismo tiempo y de raíz, se reproduce. Por eso incluso en un país bajo asedio y amenaza no podemos dejar la lucha “para después”. Sino pase lo que pase termina ganando la derecha.”

No obstante, los movimientos feministas a nivel internacional llamaron a un paro el 8M.

Pero, con el auto-proclamado Guaidó hablando también de un paro, se corria el riesgo de que un paro de las mujeres terminara colaborando con los intentos de derrocar al gobierno Bolivariano. Entonces, el consenso de los movimientos feministas fue de reafirmar la solidaridad con las luchas feministas en todo el mundo, pero sin tildar su movilización de “paro.” La consigna ‘Nosotras Paramos’ se convirtió en algo igualmente claro, ‘Nosotras Luchamos.’

Laura Franco, vocera del Movimiento de Feminismo Popular Lydda Franco Farías, detalló este equilibrio.

“Nosotras entendemos la dinámica internacionalista y abrazamos la lucha de las mujeres que igual que nosotras luchan contra todas formas de opresión en el mundo. Pero en nuestro contexto nacional decimos que nosotras luchamos, no como algo adverso a la convocatoria al paro sino simplemente contextualizando nuestra realidad, porque hoy Venezuela sufre la amenaza de guerra más concreta de los últimos 20 años, con estrategia de golpe continuado.”

El riesgo de emprender una acción que pudiera sumar fuerza al intento de golpe de estado era una preocupación, que se resolvió espontáneamente con una consigna inequívoca: “Sin Feminismo No Hay Revolución.”

La marcha preparada se puso en duda por la posible realización de una marcha oficialista en el 8M. En tal caso la idea sería que los movimientos marcharían como bloque, ya que no tenía sentido marchar por separado, y harían pequeños desvíos de la ruta oficial para mantener las diversas paradas (ver abajo).

Al final el verdadero obstáculo fue el apagón eléctrico que dejó a más del 70% del país en la oscuridad tras un alegado ataque cibernético contra el sistema eléctrico. Sin transporte y sin comunicaciones, Caracas y el país quedaron totalmente paralizados. Sin embargo, un grupo de compañeras logró reunirse y marchar desde la UNEARTE hacia Plaza Bolívar, añadiendo una improvisada y apropiada consigna “con o sin luz, nosotras luchamos.”

Miembras de diferentes colectivos feministas sostuvieron reuniones para tejer unidad, literalmente y figurativamente.
(Foto: Ketsy Medina Sifontes)

Tejiendo luchas

Actualmente hay una cantidad de movimientos feministas en Venezuela (1). Aunque muchas de las luchas sean anteriores a Chávez, los movimientos feministas que se estuvieron preparando y debatiendo antes del 8M pueden considerarse parte del campo Bolivariano, aunque con relaciones más o menos cercanas, más o menos críticas hacia el Estado.

A esta diversidad hay que agregarle la relación de “cooperación y conflicto” entre las organizaciones populares y el Estado, y la lógica de cooptación que está siempre presente, tanto sea para determinar la agenda como a la hora de captar gente de los movimientos populares para las instituciones. Una vez dentro de las instituciones, la batalla se libra entre el “funcionamiento normal” del Estado y la necesidad de subvertirlo.

El reto entonces, en el contexto actual, es construir unidad entre los movimientos populares feministas. O como explica Alejandra, “tejer” esa unidad.

“Para nosotras como red [la Araña Feminista], es muy importante el articular vínculos entre las organizaciones para poder levantar banderas con más fuerza. Entonces el tejernos es una metáfora que utilizamos desde hace muchos años.”

Durante varios días de encuentros y discusiones, las compañeras de diversos movimientos también tejieron, utilizando materiales reciclados e hilos donados solidariamente por la sección chilena de la Marcha Mundial de las Mujeres.

“Frente a la guerra económica y el bloqueo, nuestra respuesta es crear, hacer y tejer solidaridades entre nosotras,” añadió. El resultado fue la bandera que se puede ver en la foto arriba.

La idea era entonces una movilización en Caracas el 8M con varias paradas (ver imagen), y en cada parada se visibilizaría, una a una, las banderas de lucha, y uno o más colectivos tomarían la delantera.

Plan original de la marcha, con cada parada destinada a visibilizar una determinada bandera de lucha

Una de las banderas presentes era la del Movimiento de Inquilinas e Inquilinos, que forma parte del Movimiento de Pobladores, enfocado principalmente en combatir los desalojos.

“Por causa del patriarcado la mayoría de los hogares venezolanos están guiados por mujeres. Entonces la mayoría de las inquilinas somos mujeres! Por eso participamos en esta plataforma feminista, en defensa de la vivienda como derecho fundamental” señaló María Fernanda López Leiva, integrante del movimiento.

Maria Fernanda afirma que el número de casos de desalojo viene aumentando, aunque existan leyes que protegen a los inquilinos.

“Que en un estado supuestamente socialista una familia sea echada a la calle, es una contradicción. Al final es un problema de lucha de clases, porque los inquilinos somos del pueblo, somos trabajadores que no pueden comprar casa,” explicó.

Entre las demandas, o banderas de lucha, la batalla por los derechos sexuales y reproductivos ocupaba un lugar importante. Aprovechando que está en curso un proceso constituyente, los movimientos han presionado a la Asamblea Nacional Constituyente para avanzar la agenda en el nuevo proyecto de constitución, en cuestiones como la legalización del aborto o el matrimonio igualitario.

Hubo también un esfuerzo para articular con los movimientos campesinos e indígenas. La reproducción del modelo social que hace que sobre las mujeres recaiga el liderazgo del hogar no es exclusiva de los barrios y las ciudades, lo que hace que las mujeres sean especialmente afectadas por la violencia en el campo venezolano. Una de las paradas planificadas era precisamente en el Ministerio de Agricultura y Tierras, para exigir respuestas a las demandas de las campesinas y campesinos en la lucha por la tierra.

Un hilo que es común en buena parte de las batallas feministas actuales es la existencia de herramientas legislativas muy avanzadas, por ejemplo la ley de protección de inquilinos o la ley de tierras, pero que no son aplicadas. Esto ofrece un sustento legal para exigir la actuación del Estado, y al mismo tiempo demuestra que tener leyes avanzadas no es suficiente para cambiar una cultura machista y patriarcal en la sociedad y en las propias instituciones.

Un caso muy emblemático fue el asesinato reciente de Mayell Hernández. La joven bailarina y madre fue asesinada y todo apuntaba a su ex-pareja, pero fue necesaria una intensa campaña y movilización de los movimientos feministas para finalmente lograr una respuesta del Ministerio Público.

La “Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia” es otro ejemplo importante de una herramienta legislativa muy avanzada que no se aplica. Sea porque los fiscales no clasifican los crímenes como violencia de género, sino como crímenes pasionales, o porque la cultura patriarcal dominante lleva a la “pérdida” de pruebas, dando como resultado una ley que no cumple su rol de detener la violencia contra las mujeres.

Reivindicando al Chávez feminista

“El mundo siempre ha sido machista. Yo por eso me declaré, y soy, feminista. La revolución socialista debe ser feminista,” dijo Chávez en un discurso en 2011. Este es quizás un ejemplo más de uno de los principales méritos de Chávez, la capacidad de “hablar” directamente con los movimientos populares sin la intermediación del Estado. Aunque la noción de feminismo de Chávez no sea necesariamente la impulsada por los movimientos feministas, su posición representa una ventaja táctica importante.

“Nosotras reivindicamos al Chávez feminista,” explicó Laura. “Aunque parezca contradictorio para algunos movimientos feministas que reivindiquemos a un hombre, y más aún a un hombre militar, es gracias a Hugo Chávez que nosotras pudimos abrir una dinámica de participación política que antes nos era negada.”

Esa dinámica de participación es la que ha generado esta multitud de movimientos feministas dentro de esa masa que vulgarmente denominamos “Chavismo,” agrupados alrededor de diferentes banderas, con diferentes niveles de tolerancia y cooperación con las instituciones. El Estado seguirá allí, con su contenido generalmente progresista y sus contradicciones, y el reto es seguir construyendo la revolución.

“Tenemos que buscar la forma, como pueblo y movimiento feminista, de avanzar en la construcción de la revolución feminista y socialista, sin dejar atrás ninguna bandera, sin pensar que una lucha es más importante que otra,” concluyó Alejandra.

En medio del golpe y en medio de la crisis/guerra económica; con o sin el Estado; con luz o sin luz, los movimientos feministas seguirán alzando las banderas y tejiendo su unidad. El avance, y hasta la supervivencia de la Revolución, solo se sostendrá en el protagonismo y las conquistas de los movimientos populares. Y sin feminismo no hay revolución.

Notas

(1) En los encuentros previos al 8M participaron los siguientes colectivos: La Quinta Ola, Brigada Feminista Latinoamericana, Tinta Violeta, Movimiento de Feminismo Popular Lydda Franco Farías, La Estafeta, Faldas-R, Frente Cultural de Izquierda, Rebeldía Lésbica, VenezuElla, La Araña Feminista, Universidad Popular de las Comunalidades, Organización de mujeres indígenas Yukpa Oripanto Oayapo Tuonde, Tetas en Revolución, Colectivo Cimarrón, Género con Clase, Movimiento de Mujeres Clara Zetkin, Plataforma Golpe de Timón, Movimiento de Inquilinos (Plataforma de Pobladores).

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