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[Memoria Libre] Somos la Vacuna. ¿Cómo remontar la curva de contagio con daño mínimo?

vacuna covi-19

Sin justicia, vivir sin hacer algo por el que está a tu lado y te necesita, no le veo mucho sentido a este tránsito acá. Juan Puig

El Profesor Juan Puig es uno de los íconos de la Academia Venezolana1. No solo dejó su cuerpo sembrado en esta tierra, hace apenas unos meses, sino que se desvivió por enseñarnos a hacerla mejor y más solidaria con sus hombres y mujeres. Nada que pueda decir acá le hará justicia. Lo invocamos para convocar sus conocimientos avanzados en biología molecular para ayudarnos a entender y a explicar como enfrentar un virus que puede ser mortal y para hacerlo sin depender de vacunas convencionales.

Juan Puig y su equipo en LABIOMEX, junto a otras y otros científicos en la ULA, han estudiado durante décadas diversas aplicaciones de la genómica al tratamiento de enfermedades. El último desafío conducido por el mismo Puig ha sido la creación y sostenimiento de una “vacuna terapéutica” para el VPH, el virus del papiloma humano, una familia viral que incluye variantes que causan cáncer de útero.

Noten que dijimos creación y sostenimiento. El proyecto surgió como reacción contra el marketing de ciertas transnacionales para vender sus vacunas contra el VPH. Puig y su equipo advirtieron temprano que esas nuevas vacunas, producidas con un adyuvante industrial, tienen severos efectos colaterales con una alta probabilidad de someter a la inoculada al síndrome de Guillain-Barré, una condicion cerebral que puede causar discapacidad mental o la muerte temprana. El razonamiento central de Puig fue que no tenía sentido someter a una niña al riesgo de sufrir o morir por encima del riesgo de contraer el cáncer de útero que se suele manifestar más allá de los 40 años y que, de ser detectado temprano, puede ser contrarrestado con medidas terapéuticas y una intervención quirúrgica relativamente simple.

Pero Puig no solo fue un gran teórico. Convenció a su equipo y a varias instituciones públicas para crear un sistema de atención y seguimiento a pacientes con VPH en el área metropolitana de la Ciudad de Mérida, con su propio laboratorio funcionando como centro de detección y para el procesamiento de las muestras de ADN tomadas de cada paciente cada vez que tocaba su chequeo. Miles de mujeres deben su vida y la buena calidad de la salud familiar y en pareja a este trabajo de Puig y su equipo. Han creado y sostienen una vacuna terapéutica alternativa contra el VPH: la vacuna es un sistema de salud más inteligente y sostenido por todas y todos.

El proyecto no ha escalado a todo el país todavía, aunque es perfectamente factible2. Al parecer, hubo algunas retaliaciones burocráticas por el increíble trabajo que hizo Puig para sustanciar un reclamo público que hizo que se bloqueara la gran adquisición para un plan nacional de vacunación con las vacunas ofrecidas por las transnacionales. “Yo por esa pendejada no voy a dejar de ser Chavista”, me dijo en su momento, con ese delicioso sentido del humor de la Patria Grande y que, en Venezuela, funciona como nuestro mejor recurso terapéutico.

¿Qué tiene que ver todo eso con el nuevo Coronavirus (SARS-Cov-2 que causa la COVID19)? Mucho. Es la misma historia. Nos toca enfrentar un virus que puede ser mortal si los pacientes no reciben atención avanzada en todo el proceso. No hay todavía vacuna convencional. El virus nos usa como vectores de propagación y se contagia a través de nuestros efluvios, particularmente cualquier gotica de saliva de un portador, quien puede no estar enfermo para nada, gota que puede haber caído sobre una superficie donde una víctima la toca y de alguna manera transporta hasta alguna de sus mucosas en la boca, naríz, ojos y otros tejidos similares, incluyendo heridas abiertas. La piel, al parecer, nos proteje, por eso podemos eliminar el virus que hayamos tocado destruyéndolo con el simple recurso del agua con jabón. Si tan solo pudieramos verlo.

¿Cuál es la tarea de supervivencia fundamental? Tenemos que cambiar nuestras formas de interacción social. Mientras aprendemos exactamente cómo, la distancia física es el único recurso seguro. Por eso la cuarentena social es nuestra mejor primera respuesta y ya podemos decir que ha salvado millones de vidas, cientos de miles en Venezuela.

“Hemos aplanado la curva” es la expresión que usan las y los voceros encargados para describirlo y que merece explicación adicional, porque no significa que el trabajo haya sido concluído. Tenemos que seguir con el esfuerzo de aislamiento pero también explorando soluciones alternativas para quienes no se están aislando y están, por tanto, exponiéndose y exponiendo a sus familias al virus para mantener servicios esenciales de la sociedad funcionando para el resto de nosotros.

Un detalle que estusiasma de esta experiencia es cuán inteligentes nos estamos volviendo. No es siempre así, claro está. Algunos sucumben a la ilusión de que ya saben más y nos atiborran las redes sociales con antídotos infalibles contra el coronavirus “que yo no necesito porque vivo en Alemania, pero Uds allá en Venezuela, pobrecitos”. Pero sí hay un aumento considerable de la compresión pública en Venezuela. La curva a la que se refiere la expresión es de la función que muestra los casos comprobados de personas que tienen el virus cada día que pasa3. Aplanar esa curva significa que hemos disminuído la velocidad relativa de propagación. Es un concepto asociado con la dinámica del sistema. No es poca cosa para un país al que se le enrreda la aritmética de dividir por 1000.

Pero lo más emocionante es que finalmente estamos hablando con cuidado de los modelos epidemiológicos en donde se inserta esa función de crecimiento. Un modelo es una descripción sistemática de un fenómeno que puede servir para predecirlo. Nunca hay garantía absoluta de que funcione. Es común decir que todo modelo está equivocado porque no incluye toda la verdad. Pero algunos no lo están tanto y pueden servir para salvarnos la vida. Hay muchos modelos epidemiológicos que han sido sometidos a validaciones reales y que sirven siempre que podamos adaptarlos a las novedades de la situación que se presenta.

Permitan usar uno de esos que ha sido adaptado y se ha vuelto famoso en medio de esta cuarentena global. Tiene la ventaja de que puede ser usado para simular la curva de contagio sobre un horizonte de 218 días ajustando un conjunto de parámetros para acercarlo a la realidad de cada región o área a estudiar. Funciona en línea, en internet4, pero puede ser descargado para usarlo localmente y para verificar su código fuente y entender cómo funciona. Además las fuentes que lo respaldan también están al alcance. Un ejemplo de Ciencia Abierta puesta al servicio de la compresión de todas y todos. Allí está y pueden Uds probar con otras combinaciones y suposiciones.

Hemos configurado el modelo para mostrar la curva en tres escenarios. En los tres escenarios, fijamos la población involucrada en los 30 millones que tenemos en el país y la fecha del primer contagio en el 1ro de Febrero con lo cual el comienzo de la “intervención”, es decir la distancia física, queda para el día 45. ¿Por qué? Estamos conscientes de que el gobierno anunció el primer caso de contagio comprobado el 13 de Marzo y no desconfiamos para nada del anuncio. Pero es muy difícil saber cuándo ocurre realmente el primer contagio en el país porque, como se ha dicho, podemos ser portadores totalmente asintomáticos. Así que para ajustar el modelo a la fecha del primer fallecimiento (más o menos), ajustamos para que el día 45, represente el día de comienzo de la cuarentena (que sabemos fué rápidamente propuesta por el Gobierno de Nicolás Maduro el 15 de Marzo para los estados más expuestos del país y el 16 para el resto de la nación).

Si Maduro no hubiese propuesto la cuarentena social o nadie lo hubiese obedecido, sería como una intervención sin efecto y, según el modelo, al cabo de 218 días la cifra de muertos superaría los 460.000 en todo el país. Si la cuarentena social logra disminuir la tasa de contagio en un 50%, esa cifra se reduce a 321 personas. Si la cuarentena social logra una disminución de la tasa a un 75% del valor fijado (un poco a ciegas en R=2.2), nuestro horizonte de fallecidos se ubica en unas 20 personas. Pueden ver la curva azul, aplanada, en las gráficas de ese escenario. ¿Verdad que impresiona?

No podemos garantizar una reducción de R en un 100%. Como dijimos, tenemos muchas personas en sectores esenciales que siguen saliendo día a día a hacer su trabajo para que los demás podamos sobrevivir. Así que estamos moralmente obligados a pensar en otras formas de empujar ese R hacia cero, sabiendo que van a ocurrir más contagios. Muchos de ellos y ellas, Dios quiera todas y todos, pasarán como mucho como por una gripe y saldrán con bien y, además, inmunizados para continuar allá afuera sin más riesgo personal. Pero para quienes caigan en esa fracción indeterminada de casos que requieren cuidados avanzados, las Unidades de Cuidados Intensivos deben estar disponibles en todo el país.

¿Cómo remontar la curva de contagio con daño mínimo? No lo sé exactamente. Pero es muy claro que tenemos que prolongar la cuarentena tanto como podamos, mientras lo averigüamos. Tenemos también que pensar en quienes dependen del trabajo diario para sobrevivir ¿Cómo van a generar su ingreso en la contigencia?. Tenemos que pensar cómo seguir trabajando en el aislamiento seguro desde donde sea que estemos pasando la cuarentena social. Tenemos que pensar en como reforzar el uso de la máscarillas o barbijos como gesto social de protección del otro u otra. Tenemos que pensar en como continuar, a distancia, los procesos educativos de los más jóvenes que, afortunadamente, parecen menos propensos a daños, pero que si vuelven a sus aulas podrían magnificar la propagación hacia los más vulnerables: sus abuelas y abuelos. Tenemos que pensar cómo acercarnos sin hacernos daño. Ojalá podamos hacerlo sin ser distraídos por una guerra o conflicto militar. Porque la lección primordial de este evento parece ser que nosotros y nosotras, además de ser vectores y víctimas potenciales, también somos la vacuna.

Referencias:

1 http://www.saber.ula.ve/iconos/puig/index.html Íconos de la Universidad de Los Andes: Juan Puig

2 http://webdelprofesor.ula.ve/ingenieria/jacinto/tesis/ing-eisula-rosa-hidalgo-2017.pdf Rosa Adriana Hidalgo Guerrero. Estudio de Factibilidad para Una Red de Diagnóstico Molecular. Escuela de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Los Andes. 2017.

3 https://pernaletec.shinyapps.io/covid_derivative_db/#section-global-view Visualización de la Curva Global programada por César Pernalete con los datos de https://github.com/CSSEGISandData/COVID-19/tree/master/csse_covid_19_data/csse_covid_19_time_series

4 http://gabgoh.github.io/COVID/index.html Epidemic Calculator | Calculadora Epidémica

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