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[VIOLENCIA POLICIAL] Entrevista a Reinaldo Iturriza

por Ciudad CCS

“Debemos estar siempre en contra de la violencia policial de carácter clasista”

Reinaldo Iturriza, sociólogo de profesión, investigador del Centro Nacional de Estudios Históricos y quien se autodefine como militante chavista, decidió participar en el debate que ha originado la campaña «No Más Ejecuciones en el Barrio», que promueve el colectivo Surgentes. Al respecto, señaló que se trata de una denuncia “oportuna y estratégica”, cuyo objetivo es generar, precisamente, el debate sobre el tema de las ejecuciones extrajudiciales en los barrios populares. Defiende a la organización social que hace vida en San Agustín del Sur y señaló que éstos trabajaron la campaña con base a cifras oficiales emanadas del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz.

¿Qué opinión tiene acerca de esta campaña de la izquierda ante la violencia policial clasista y por qué el colectivo Surgentes utilizó el nombre de Chávez en un hashtag?

En primer lugar, yo creo que es una campaña oportuna y estratégica, en el sentido de que nosotros, por principio, debemos estar siempre en contra de la violencia policial de carácter claramente clasista, es una violencia policial que afecta fundamentalmente, además como siempre lo ha sido, a los jóvenes de los barrios populares. Una de las cosas que deja en evidencia la campaña, a pesar de la enorme dificultad por contar con cifras oficiales, es que, según las mismas cifras oficiales, en los últimos años se ha experimentado un incremento de la violencia policial, de las ejecuciones extrajudiciales contra jóvenes en los barrios populares. Siendo así, lo peor que se puede hacer es guardar silencio respecto de una situación sumamente grave, y que tiene que ser objeto de debate público en la sociedad venezolana. Nosotros no podemos, bajo ninguna circunstancia y bajo ningún pretexto, hacernos los distraídos con una situación tan peligrosa, que atenta flagrantemente contra el derecho a la vida.

La utilización de la imagen de Chávez se justifica absolutamente, tanto como se puede justificar, entre comillas, en el caso, por ejemplo, de lo extraordinarios materiales audiovisuales de la gente de Tatuy TV Comunitaria. Nosotros no podemos utilizar a Chávez, instrumentalizarlo, en el peor sentido, extrayendo sus citas con pinzas, descontextualizándolo y construyendo un Chávez a nuestra medida. Chávez fue lo que fue y es lo que sigue siendo, justamente porque planteó las cuestiones más incómodas y difíciles, incluso si resultaban dolorosas para nosotros y nosotras, las cosas más traumáticas, por una cuestión de principios. Chávez en varias oportunidades se refirió a este fenómeno de la violencia policial de carácter clasista y, más allá de la violencia policial, del carácter profundamente antidemocrático y excluyente del sistema de justicia todo. Me parece absolutamente reivindicable ese Chávez. Creo que se apela a la imagen de Chávez porque su denuncia sigue teniendo absoluta vigencia, mucho más cuando las cifras oficiales dan cuenta de un incremento de la violencia policial. Por otra parte, tiene absolutamente sentido que apelen a la imagen del comandante Chávez y a sus palabras porque se trata de compañeros y compañeras que son chavistas. Ellos lo han explicado muy bien en un documento que hicieron público, en el que responden en líneas generales a muchas de las críticas, la inmensa mayoría de ellas muy injustas y muy fuera de lugar, a propósito de la campaña que están llevando adelante. Estamos hablando de compañeros y compañeras que tienen militando en el campo de los derechos humanos y en el campo de la izquierda revolucionaria desde los años ochenta, digamos que son compañeros que están fuera de toda sospecha, si se quiere utilizar esa palabra. No solamente tienen una muy larga trayectoria en la lucha por los derechos humanos y en la lucha revolucionaria, sino que actualmente siguen militando en el campo revolucionario. Entre otras cosas, son de los principales animadores y animadoras de una experiencia de organización popular extraordinaria en Caracas, de las más importantes actualmente en Caracas, que es la Cooperativa Unidos San Agustín Convive, que entre otras cosas, en alianza con la gente del Plan Pueblo a Pueblo, garantizan la posibilidad de acceso de alimentos, fundamentalmente hortalizas, de los productores directamente a los consumidores en la parroquia San Agustín. Parte del trabajo de los compañeros, y precisamente en razón de su trayectoria militante en los derechos humanos y en la izquierda revolucionaria, han sido testigos y han podido conocer de primera mano, justamente, estas violaciones a los derechos humanos de las que han sido víctimas familiares, hijos, hijas, pero sobre todo muchachos, jóvenes, de algunas de las compañeras y compañeros que integran esta cooperativa.

Estos compañeros y compañeras hicieron una investigación, que es justamente la que presentaron la semana pasada en un foro público, bastante nutrido por cierto, en el que se dio una discusión difícil, polémica, pero muy necesaria. A mí me parece que un ejercicio extraordinario de debate público, son espacios que no pueden perderse. En esa actividad de la semana pasada en San Agustín, en La Ceiba, presentaron los resultados de la indagación y terminaron de explicar y ofrecer detalles sobre las motivaciones de la campaña.

No están haciendo un uso inadecuado, por decirlo de alguna manera, de la figura ni de las palabras del comandante Chávez. Más bien habría que preguntarse a cuenta de qué hay gente que pretende arrogarse el derecho de administrar la figura del comandante Chávez. Tanto su imagen como líder, como figura política, como revolucionario, como todas las cosas que planteó, son propiedad de todo el pueblo venezolano, y todo el pueblo venezolano, para inspirarse en su ejemplo, tiene absolutamente derecho de recurrir a su palabra para plantear todas las cosas que hay que plantear en este momento, y en este caso en particular a propósito de la violencia policial. Nosotros no podemos convalidar prácticas que son claramente atentatorias del derecho de la vida.

En principio la campaña comenzó tomando como base las cifras de un informe publicado por la Open Society Foundation, que es financiada por un señor llamado George Soros que se dice filántropo, pero todos sabemos que es un activista de derecha y también utilizan unas cifras de un trabajo que hizo Keiner Ávila que es una persona ligada a Súmate desde hace mucho tiempo, claro, después corrigen y tienen unas cifras oficiales que dan hasta el 2017; y entonces con esas cifras hasta el 2017 publicadas por el Ministerio de Relaciones de Interior Justicia y Paz ¿Por qué se lanza la campaña ahora en 2019 y justo en este momento? Algunos periodistas, por ejemplo José Roberto Duque, dicen que ahí no hay candidez, sino que lo ve con suspicacia y señala que la campaña se lanza en este momento, justamente, para distraer la atención de lo que está pasando en Latinoamérica como para que los medios y la opinión pública internacional vuelva a fijar los ojos sobre Venezuela ¿Qué piensas de eso?

Mira, no, yo creo que lo estás planteando de manera incorrecta. Y de verdad, de todo corazón, espero que recojan mis palabras tal cual te las estoy planteando. Es una manera incorrecta de plantearlo, así como me estás formulando la pregunta. No es que ellos corrigen y luego lanzan otras cifras. Ellos lanzan ambas cifras de manera simultánea, y son unos compañeros que tienen la decencia, la virtud, de reconocer como un error político haber publicado datos de una investigación que se realiza bajo el auspicio de la Open Society. Eso también lo aclararon públicamente en este documento al que hice referencia ahorita. Pero no es que corrigen, digamos, sacando de circulación esa información para luego publicar otra que llega hasta 2017. Esa también la publicaron en su momento. Lo que habría que preguntarse es por qué sobre esas cifras oficiales no se dice absolutamente nada. Ese silencio me parece cómplice, casi vergonzoso. Yo mismo, públicamente, me manifesté en contra que se utilizara esa información. Pero hice lo que yo creo que por una cuestión de principios hay que hacer, y es poner el centro de la atención en lo que tiene que ser el centro de la atención, que es la situación a la que refieren las cifras oficiales. Lo que habría que preguntarse no es por qué ellos están lanzando esa campaña en este momento, si no por qué nadie más había emprendido una campaña antes. ¿Por qué nadie más lo había hecho? Y si era porque no había cifras oficiales al respecto, lo que habría que preguntarle a nuestro Gobierno es por qué no había hecho esas cifras públicas anteriormente. Eso es lo que hay que preguntarse.

Y lo otro, que son compañeros de los que tiene que sospecharse, porque por qué lanzan eso ahorita, que pretenden desviar la atención de lo que está ocurriendo en Latinoamérica: eso es atribuirles a los compañeros y a las compañeras de Surgentes un poder que evidentemente no tienen. Insisto, creo que es una manera de desviar la atención, de señalar y estigmatizar muy injustamente a unos compañeros y compañeras que tienen una larguísima trayectoria en la lucha por los derechos humanos y una trayectoria política revolucionaria y chavista. No es la primera vez y no será la última, lamentablemente, que en lugar de discutir lo central, que es el carácter profundamente clasista y antipopular de la violencia policial, de la que dan cuenta las cifras oficiales, debo insistir… Al Gobierno venezolano más bien deberíamos reclamarle no solamente que actualice las cifras y las haga públicas, sino que participe en la discusión pública sobre esta situación tan grave. Deberíamos más bien mostrarnos solidarios con los compañeros y compañeras que, a todo riesgo, han decidido dar el paso de discutir públicamente esta situación.

Pero lo que te decía, para completar la idea anterior, es que no será la primera vez ni la última, lamentablemente, que en lugar de discutir lo central, se proceda mediante el ataque de los compañeros y compañeras que emprenden una acción. Me parece un signo muy inquietante de lo que está ocurriendo internamente en el chavismo actualmente. La virulencia con la que se responde frente a la campaña de los compañeros no se corresponde con la gravedad de la situación que están denunciando. Estoy completamente en contra de esa suerte de linchamiento moral de los compañeros y compañeras. Creo que en una sociedad democrática, pero sobre todo en una sociedad que se dice estar en revolución, las cosas tienen que poder discutirse de manera pública, sin perjuicio de las personas que participan en la discusión. Esa tendencia a señalar a los compañeros de infiltrados, de traidores, me parece que le hace muy flaco servicio a la revolución bolivariana, y es una conducta que deberíamos, si bien es imposible que unánimemente, por lo menos la mayoría de nosotros y nosotras, condenar y combatir. Las cosas tienen que poder discutirse públicamente, sin ceder al chantaje según ese según el cual no es el momento. Permanentemente se nos está diciendo que no es el momento para discutir sobra las cuestiones centrales de la sociedad venezolana. El mismo argumento se utiliza para, por ejemplo, no discutir sobre el tema económico. ¿Qué es eso de que en revolución entonces no podemos discutir sobre las cosas que hace o deja de hacer nuestro Gobierno? ¿O nosotros solo podemos levantar la voz para criticar y cuestionar a los enemigos jurados de este proceso? ¿Y qué pasa con los gravísimos errores y con las contradicciones internas? Si la apuesta es democratizar la sociedad venezolana, democratizarla implica que se escuchen todas las voces, por más incomodas que nos puedan resultar.

La gente siempre tilda a los defensores de los derechos humanos defender siempre a los malandros pero nunca al policía, es una tendencia que existe y siempre es bueno aclararle a la gente por qué se defienden los derechos humanos, me gustaría conocer tu apreciación personal de la campaña, ya me dijiste que pensabas de los compañero Surgentes como los que llevan la iniciativa, pero tú particularmente ¿Qué piensas de defender siempre los derechos humanos de las personas más pobres y vulnerables?

Indudablemente que concebir la campaña de esa manera, como que es una campaña en defensa de los malandros, es una manera equivocada de concebirla. No es una campaña de defensa de los malandros. Por una parte, porque los jóvenes que son asesinados por la policía ni siquiera son todos malandros, ni siquiera son en todos los casos muchachos que están incursos en delitos o inmersos en el mundo de la delincuencia. Y si ese fuera el caso, evidentemente que hay normas, procedimientos y leyes que deben regir la actuación policial. Son esas normas, procedimientos y leyes las que se están pasando por alto. Imagínate si aquí se le diera carta blanca a los cuerpos policiales para asesinar a todos los muchachos delincuentes. imagínate a dónde pararíamos, los niveles francamente intolerables de discrecionalidad a los que recurriría la policía. Eso no se puede permitir. Pero insisto, y esto es lo central de mi planteamiento: esto no es una campaña de defensa de los malandros. En parte las denuncias tienen que ver con el hecho de que asesina a jóvenes que ni siquiera están involucrados en hechos delictivos, lo que habla precisamente de los niveles de discrecionalidad con los que están actuando los cuerpos policiales actualmente. Ejecuciones de muchachos en plena calle, delante de sus familiares. Esas son cosas que no se pueden permitir en una democracia.

Y sobre el tema de los derechos humanos en general, precisamente, las campañas en defensa de los derechos humanos son campañas en defensa de los débiles jurídicos, y los militantes revolucionarios, en teoría, y si somos consecuentes también en la práctica, nosotros por un criterio básico de justicia nos vamos a poner siempre del lado del débil jurídico. Pero no solamente los jóvenes que son víctimas de la violencia policial, estamos hablando de las personas que no pueden o no podemos disfrutar del derecho a la vivienda, del derecho a la salud, del derecho a la educación, y en general de los derechos, no solo los derechos civiles, sino los económicos, los sociales, los culturales, los derechos de toda naturaleza. La revolución bolivariana puede ser entendida y concebida como una gigantesca y monumental campaña en defensa del derecho que tiene el pueblo venezolano de ejercer, precisamente, esos derechos, y de reclamar que el Estado garantice el libre ejercicio de esos derechos. Eso es la revolución bolivariana. Entonces, esto va mucho más allá de esa visión restringida de una campaña en defensa de los malandros. Es una campaña por el derecho a la vida, por el derecho que tiene todo ciudadano y toda ciudadana de contar con unos cuerpos policiales respetuosos de los derechos humanos, de los derechos que tenemos todas y todos los ciudadanos que vivimos en este país.

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