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[ENTREvista] “No dejamos ninguna mujer atrás”

Daniella Inojosa – En Tinta Violeta

La violencia de género es un elemento histórico que ha sido negado y escondido por muchos años. Actualmente son cada vez más las mujeres, organizaciones e instituciones que se abocan a exponerla, a evidenciar su existencia, y a crear mecanismos para frenarla y combatirla.

No es un secreto que la violencia machista, en todos los países del mundo, va dejando sin hijas, sin madres, sin hermanas, sin tías, sin amigas a muchas personas.

En esta entrevista, Daniela Inojosa, militante feminista, e integrante fundadora de la organización en Tinta Violeta, habla sobre la violencia machista en Venezuela, y cómo desde su organización se han abocado a darle apoyo y contención amorosa a cientos de mujeres, niñas, niños y adolescentes en situación de violencia.

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[¿Qué es la Violencia de Género?] 

La violencia es un acto de fuerza que ejerce cualquier persona hacía un objeto u otra persona con algún objetivo. Ahora la violencia machista responde a varias cosas. Responde primero a una razón estructural que está enmarcada por el patriarcado. El patriarcado es el sistema de opresión en el que las diferencias de género marcan las desigualdades.

Se habla de Violencia de Género como término. Nosotras usamos violencia machista, en el sentido que busca someter a las mujeres a las necesidades de los hombres.

[Evidencias de una relación violenta] 

Se puede evidenciar que estamos en una relación violenta de muchas formas. Primero: cuando la relación está comenzando se da lo que nosotras llamamos la Rueda del Poder y del Control. Esto significa que te van mermando los espacios, tu privacidad, el hombre empieza a involucrarse en tus relaciones de amistad, familiares. Empiezan los celos, cualquier hombre que se te acerque es un posible amante, o quiere tener relaciones contigo. Luego eso se va acrecentando en la medida que la relación va avanzando, y se va volviendo más violento. Las restricciones se van poniendo mayores. Así llega un momento en el que si sales con tus amigas o familiares, te dice que esas personas son malas, porque no lo quieren. De este modo trata de alejarte de tus amigas y familiares. 

La segunda etapa viene cuando llegan los episodios de violencia. Lo que nosotras llamamos la Etapa de la Agresión. El hombre puede ser maravilloso, pero ya tiene algunos rasgos de control sobre la mujer que es su pareja, estos controles van creciendo, hasta que llega un punto que cualquier cosa puede desencadenar un acto de violencia.

Como tercer elemento viene la etapa de la Luna de Miel, ya que los hombres después del acto violento se dan cuenta del mal que hicieron, dicen que van a cambiar, y por eso los tienes que perdonar.

Todo esto es lo que llamamos el Ciclo de la Violencia, porque se repite una y otra y otra vez. De esta forma el hombre va usando su poder y su control, que refleja un sistema estructural, porque nosotras fuimos criadas para ser más sumisas, fuimos criadas para creer que necesitábamos un hombre al lado siempre, entonces le tenemos mucho miedo al abandono. Y todos esos elementos juegan en nuestra contra.

[Violencia Machista en América Latina y Venezuela]

En este momento nosotras estamos indefensas. Primero porque la situación de pandemia nos ha puesto en una situación de vulnerabilidad mucho mayor, en sociedades tan machistas y patriarcales como son las latinoamericanas.

Además, en Venezuela, y pienso que en toda Latinoamérica, hay poca prevención contra la violencia machista. En buena parte porque la sociedad, y en consecuencia los Estados, no ven la violencia contra las mujeres como un problema.

En Venezuela vivimos a veces una situación peor que en otros países. Tenemos una ley maravillosa que nos protege, pero tenemos un funcionariado que no la aplica, y que no cree en la ley. Entonces estamos igual de indefensas.

[¿La pobreza acrecienta la violencia machista?]

La pobreza no es una característica sine qua non para que haya violencia. Pero sin ninguna duda, la crisis económica ha empeorado la situación. Ante la imposibilidad de lograr medios materiales suficientes para estar cómodas y cómodos, se genera una tensión dentro del seno familiar, dentro de las comunidades, y dentro del país entero.

Ahora bien, aunque la pobreza por sí no es un factor que genere más violencia, sí creo que una mujer violentada que es pobre está en una situación de fragilidad diferente al de una mujer violentada que no lo es.

En este país la mayoría de los hombres no son los proveedores en el hogar. El 40% de los hogares venezolanos están mantenidos por una mujer sola. No es como en otros países, por ejemplo Chile o Argentina, donde las mujeres no tienen sobre sus hombros el sostén de tantos hogares.

Ahora, en los casos en que hombres sostienen económicamente el hogar, ponen a la mujer en situación de mayor vulnerabilidad. Sin embargo, cabe recordar que  existe el artículo 88 de la Constitución, donde se expresa que el trabajo del hogar es un trabajo que genera riquezas para la nación. Eso necesariamente no ha significado un reconocimiento en el resto de la legislación venezolana. Y por lo tanto todavía los hombres, que son los que trabajan en la calle, sienten el derecho a la propiedad con más fuerza. Porque la propiedad todavía es un valor que está por encima de los derechos humanos, que es lo propio de una sociedad capitalista.

[Espacios – instancias de educación, protección y denuncia en Venezuela]

En Venezuela a nivel educativo no hay espacios para informar sobre la violencia machista. Tampoco existen fuera del sistema formal educativo, más allá del esfuerzo que hace el Ministerio de la Mujer, muy pequeño e insuficiente. El esfuerzo que hacen las organizaciones también es pequeño e insuficiente, sólo que nosotras no tenemos los recursos que tiene el Estado.

Con respecto a los organismos de protección, está la Fiscalía General de la República, los cuerpos policiales, todos estos supuestamente son órganos de denuncia en materia de derechos de las mujeres. También existe la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes e INAMUJER. Están también los institutos municipales de la mujer, pero en la práctica sabemos que muy poco se dedican a la protección de la mujer, y terminan siendo un espacio clientelar de la alcaldía para manejar a las mujeres del sector.

El INAMUJER tuvo una experiencia importante en los años pasados, que fue la formación de la defensoría institucional de la mujer, pero esas personas fueron muy mal formadas. Entonces hoy en día hemos visto a algunas defensoras de la mujer que salen a defender al agresor. No es la mayoría, pero sí existen.

Se necesita también el empoderamiento comunitario de la ley, que la comunidad funcione como contralora de los órganos receptores de denuncias, del sistema de justicia. Lo otro es que en materia de atención, en Venezuela hay una o dos casas de abrigo, en todo el país. Esto es ponerle una curita a una operación de corazón abierto.

[Acompañamiento desde Tinta Violeta]

Nosotras tenemos un servicio pequeño. Tenemos una abogada, psicólogas, tenemos acompañantes que atienden la línea de atención. Realmente somos un servicio pequeño. Desde que empezó el año, hasta mediados del mes pasado atendimos 170 casos, que corresponden a más o menos 400 personas. Porque un caso puede tener dos y tres personas en situación de violencia. A nosotras no nos gusta decirles víctimas, están en situación de violencia.

Muchos de estos casos que se han atendido son durante la pandemia, desde marzo para acá. Así que estamos hablando de un periodo de tiempo corto, y de un servicio pequeño. Desde el comienzo de la pandemia hay un aumento muy significativo de mujeres que llaman para solicitar atención.

Hasta ahora no hemos tenido financiamiento, ni del Estado, ni privado. Tenemos un financiamiento muy corto de Pueblos de Mujeres del Sur que tiene que ver con los talleres, no con el acompañamiento. Nosotras somos una muestra pequeña de la violencia machista en el país.

Entendemos que hay por ahí mujeres, niñas y adolescentes con la necesidad de un acompañamiento más cercano, por lo que nos gustaría recibir más llamadas. Sabemos que necesitan que alguien les diga a donde tienen que dirigirse, qué es lo que tienen que hacer, cuáles son sus derechos, que las remitan a un servicio psicológico gratuito. Todo eso nosotras lo hacemos. Sin embargo, somos un servicio independiente, y no estamos en todos lados.

[Voluntariado Mayell Hernández]

Algunas compañeras de Tinta, y otras compañeras que se han ido incorporando a nuestra colectiva, a partir del 2018 nos juntamos porque nos afectó mucho la muerte de Mayell. Nosotras llevamos trabajando el tema de la violencia desde que se fundó la Tinta Violeta en el 2012, y además formamos parte de la Red Araña Feminista.

Lo de Mayell nos golpeó mucho porque fue una muerte muy cercana. Dijimos “la compañera denunció, pero nadie le prestó atención”. No tenía nadie que le dijera “estos son tus derechos”. Las autoridades no recibieron la denuncia, Mayell no tenía medidas de protección. Si hubiese tenido una persona al lado, que la ayudara, que le dijera “mira, vamos a hacerlo por la fiscalía, vamos a presionar”, Mayell se hubiese salvado, Mayell estaría con nosotras.

Cuando nos dimos cuenta de esto, empezamos un proceso de formación, con la profesora Yurbin Aguilar, magíster en psicología, para el acompañamiento, formación que nos ayudará a darle contención a las mujeres, contención emocional. Nos formamos, y después hicimos la formación de voluntarias y voluntarios para el Voluntariado Mayell Hernández. Y a partir de ahí comenzamos a atender.

A nosotras, en Tinta, ya nos llegaban casos, sólo que eran casos aislados. Con el voluntariado, comenzamos a hacer la tarea de sistematizar, llenar registros. Empezamos a hacer propaganda, para que se conociera la atención que brindamos.

Cuando llegó la pandemia, inmediatamente tuvimos una reunión el 20 de marzo, porque nos dimos cuenta de que la pandemia iba a acrecentar la violencia contra la mujer. Y por eso fuimos las primeras que lanzamos números y nos pusimos a disposición para hacer el acompañamiento. Desde ahí, comenzamos a darles respuesta a las mujeres, esto hizo que nos lleguen muchos casos.

Seguimos sumando acompañantes. Hicimos un taller, y ahora tenemos más chicas involucradas, en otros estados del país, además somos parte de una red de organizaciones feministas, que venimos actuando desde hace mucho tiempo juntas y viene creciendo. Hemos hecho alianzas con organizaciones no gubernamentales, que dan atención psicológica, otras como PLAFAM, que dan atención médica. De esta manera hemos crecido en nuestra oferta para el acompañamiento. También hemos hecho lo que se llama abogacía, contactando personas que están dentro del sistema de protección, en la fiscalía, en el Ministerio de Interior y Justicia. Haciendo que nuestra red sea más grande. Porque nos llaman más, y nosotras no dejamos ninguna mujer atrás.

[Formaciones para el acompañamiento]

Las mujeres y hombres que se forman con nosotras sólo forman parte del voluntariado si así lo desean. Formamos a las personas pensando en que después acompañen mujeres, niños, niñas y adolescentes en situación de violencia. Si quieren formar parte del Voluntariado Mayell Hernández, son bienvenides, pero si no, son bienvenides igual en la formación. En algún momento a esa persona le tocará una situación de violencia, o se topará con alguien en esa situación, y tendrá las herramientas necesarias para acompañar y atender.

Con respecto a la formación, tendremos tres procesos más. Y esperamos hacer al Voluntariado Mayell Hernández de alcance nacional, para que nos permita acompañar a cada chica que está en situación de violencia en el país. Es una necesidad ante la poca respuesta por parte del Estado, que se entienda que no es por falta de ganas, sino por falta de recursos, y por falta de voluntad de algunas instituciones que son parte del sistema, sobre todo la policial. Lo que nos toca es organizarnos, dar respuesta desde las organizaciones, porque este país es de todas nosotras.

[Atención desde el amor y la contención]

Nosotras somos una organización feminista. No somos una institución del Estado, entonces nosotras apoyamos desde otro lugar. Nosotras acompañamos desde la sororidad, centrando nuestro acompañamiento en la mujer, la niña, o la adolescente, que está en situación de violencia, respetando sus decisiones, entendiendo que no son discapacitadas. Ellas están en esa situación [de violencia], y de ella van a salir. Entendiendo que la mujer necesita un hombro para llorar, un brazo que la acompañe, un abrazo que le de fuerza. Es desde ahí que nosotras acompañamos, porque sabemos que necesitan alguien que les diga “si te sientes muy mal, nosotras te apoyamos para que tengas atención psicológica”, o alguien que les asegure “si no te atienden la denuncia seguiremos insistiendo”.

Es desde el amor, por eso le decimos acompañamiento amoroso. Porque nosotras mismas las estamos acompañando, y estamos poniendo nuestro amor para esto.

[Acompañemos desde la comunidad]

El llamado es a recordar que tenemos derechos. Tenemos derechos y los tenemos que hacer valer. Desde la colectiva le pedimos a cualquier persona que tenga al lado, que esté cerca, que conozca de un caso de violencia machista, de violencia contra las mujeres, niñas, niñas y adolescentes, que ayude, que les diga a esas personas que nos llamen. Y digo esto porque todas las campañas van dirigidas hacia las mujeres y niñes en esta situación. Debemos tener en cuenta que las personas en condición de violencia están metidas en el ciclo de la violencia, están siendo violentadas cada día, y de esas situaciones es muy difícil salir sola. Se necesita gente que las ayude a salir.

Nuestro llamado es a que todas y todos acompañemos a las mujeres, niñas, niños y adolescentes que están en esta situación de violencia, que no miremos para el otro lado.   

*Tatuy TV: Silvana Solano y Laura Guzmán.

Ilustraciones de: @cacicahonta

Sobre el autor

Tatuy Televisión Comunistaria Mérida, Venezuela
Tatuy Tv es un colectivo de trabajo comunicacional venezolano, revolucionario y comprometido con la construcción del Socialismo.

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