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[OPINIÓN] Sacco y Vanzetti: Correcciones o más bien manipulación.

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No le desearía a un perro o a una serpiente, a la criatura más baja y desafortunada de la tierra — no le desearía a ninguno de ellos lo que he sufrido por cosas de las que no soy culpable. Pero mi convicción es que he sufrido por cosas de las que soy culpable. Estoy sufriendo porque soy un anarquista, y sí soy un anarquista; he sufrido porque soy italiano, y sí soy italiano… Si me pudieran ejecutar dos veces, y si pudiera renacer dos veces, viviría de nuevo todo lo que ya he vivido“.

(Vanzetti, 19 de abril de 1927)

[Esta nota fue escrita hace un tiempo atrás y no había sido publicada. Me decido a publicarla ahora, porque releyéndola le encontré cierta actualidad. Aquí va y que me perdonen Sacco y Vanzetti que los use de razón y motivo.]

Anoche me dio tristeza, tristeza política. Estaba un poco cansado y me puse a ver televisión pues sabía que iban a pasar “Sacco y Vanzetti” de Guiliano Montaldo (Sacco e Vanzetti, Italia, 1971), y dije voy a descansar un rato viéndola. Estaba ofrecida “sin cortes promocionales” lo cual no puedo asegurar, pues la empecé a ver tarde, cosa que no me importó, pues la he visto tantas veces…

Lo cierto es que la empecé casi en el juicio y apenas un poco más pude ver. Me golpeó la traducción de los subtítulos. Me sorprendió que deliberadamente (lo comprobé luego) se sustituyeron algunas palabras. Por ejemplo, se sustituyó la palabra “anarquista” por “radical” (lo cual no es tan grave) y por “socialista” (que si lo es). Específicamente, en el juicio Vancetti (Volontè) insiste, (en italiano) “yo soy anarquista” y lo dice varias veces y los subtítulos de la película que estaba viendo decía “yo soy socialista”. Esto parece una tontería, pero no lo es. Hasta ahí vi la televisión. Vine y busqué la copia de la película que yo tengo, localice la escena y comprobé que realmente en la copia que tengo ya está hecha esa sustitución, es decir la copia que tengo es idéntica a la que retransmitió VTV y está hecha a partir del DVD que sacó “La cineteca Repubblica – L´Espresso”, por lo tanto, la manipulación es anterior a VTV (Yo obtuve mi copia en “tierra de nadie” en la UCV, si mal no recuerdo. Voy a buscar otra copia en la red para ver si todas son iguales). De verdad no lo había notado antes, debe ser que la necedad de la edad acumulada me ha puesto más quisquilloso.

Soy coleccionista y veedor de cine, un extraordinario vehículo de cultura que hemos venido usando en el trabajo político y formativo desde que tengo memoria (el primer “cine foro” en el que participé como organizador, debe haber sido por los años 60 y tantos), y una de las cosas que siempre me ha molestado, y mucho, es la baja calidad de las traducciones, tanto de los subtítulos como de los audios (trato por todos los medios de oír la películas en audio original) y por ello me vi obligado a aprender a manipular (en sentido técnico, claro está) los subtítulos de un DVD. Es un soberano lio, se pasa uno o dos días haciéndolo, pues implica retirar los subtítulos el archivo que los contiene (no son texto, son “video”) pasarlos a texto, corregirlos, volverlos a convertir en imágenes y “pegarlos” de nuevo al DVD (y estoy haciendo una síntesis apretada del trabajo real) y hacerlo no por sentido comercial (si fuese así no me interesaría hacerlo) sino porque que uno se cansa de leer u oír en una película Hindú, árabe, china, gringa o venezolana o , a un “tío” diciendo que “eso mola mucho” o “eres un gilipollas” o “vos sos genial” o cualquier lindeza de ese estilo…

Por eso, porque sé que eso se puede hacer, por un momento pensé que era un asunto de producción en VTV. Uno está prejuiciado, pues en estos días me dio pena, esta vez ajena, cuando Maduro criticando a los “izquierdistas” cito un trabajo de Lenin y comenzó a nombrarlo “El izquierdismo la enfermedad infantil del…” y se cortó. Claro no podía decir la terrible palabra… Dudó y terminó diciendo “… la izquierda”. No sé qué sintieron los demás, pero yo casi lloro de vergüenza.

Pues, y todos lo sabemos qué, cuando uno cambia la palabra anarquismo por socialismo, o la palabra comunismo por izquierda no está haciendo una corrección de estilo, no. Está interviniendo políticamente el texto o la narración con una clara intención diversionista, y eso es otra cosa completamente.

Y voy a decirles más.

El caso “Sacco y Vanzetti” se convirtió en una causa célebre que inspiró a las izquierdas de todas las tendencias en pugna (en esos momentos, iniciándose la gran depresión y cuando cualquier motivo era válido), para unir sus fuerzas, no olvidemos que tanto Montaldo como Volontè eran militantes del Partido Comunista Italiano. Históricamente, el “caso” señaló (muy tristemente) la última ocasión en que la Internacional Comunista en general, y el PC norteamericano en particular, se sintieron obligados a comprometerse con unos anarquistas, y lo hicieron desplegando toda su capacidad de movilización, lo que explica la existencia de grandes movilizaciones en países donde el anarquismo carecía de peso. Después, este tipo de actuaciones solidarias se hicieron excepcionales, y en ello no tuvo poco que ver la extrema sectarización del estalinismo que recibió los años treinta enmarcando como “fascistas” a todas las otras corrientes revolucionarias “no oficiales”, es decir no reconocidas por el PCUS: socialfascista, anarcofascista, etc.

El concienzudo intento de poner en unos thrillers, a “Sacco and Vanzetti” fracasa varias veces. Pero Montaldo hace todo lo que puede para situar a sus héroes dentro de un marco histórico aproximadamente exacto y lo logra bastante bien. Un montaje inicial que subraya la virulencia de las incursiones anticomunistas de Palmer (nombre del notoriamente reaccionario Fiscal General contra el cual actuaron los anarquistas) deja en claro la tendencia, todavía vibrante en la década de 1920, al juntar en una amenaza subversiva monolítica a los anarquistas, los socialistas y los comunistas. Pero, así como el propio Palmer no podía hacer una distinción entre fracciones ideológicas; la película soslaya las creencias anarquistas específicas de Sacco y Vanzetti (Paul Avrich, en un estudio innovador posterior, -“Voces Anarquistas”, 2004-, se refiere a la deuda de estos con la obra Luigi Galleani), para centrarse en la pirotecnia narrativa del juicio. Sacco y Vanzetti aparecen como corderos casi angelicales, llevados a su pesar al matadero y no como los anarquistas militantes que en realidad eran.

En la secuencia tal vez fundamental de la película, Katzmann, el acusador, enfrentando directamente a Sacco y Vanzetti, echa chispas al decir que ellos “no pueden entender los ideales estadounidenses” porque “ni siquiera son capaces de hablar en nuestro idioma”. La diatriba de Katzmann lleva a Sacco a reiterar su fe en el anarquismo y a Vanzetti a declarar que “quiere vivir, pero en un mundo mejor”. Esta confesión, bastante inofensiva, parece copiada de una carta que Vanzetti escribió a Elizabeth Evans, en la cual expresa de manera elocuente pesar por su dominio limitado del inglés y su propia creencia de que el “anarquista busca su libertad en la libertad de todos, su felicidad en la felicidad de todos, su bienestar en el bienestar universal”. La película capta el altruismo de Vanzetti un poco limitado a lugares comunes, pero no logra captar su ardiente creencia (y la de Sacco) en la efectividad de la propaganda mediante la acción, por ejemplo.

Esta falta de vigor se hace más pronunciada aún a medida que avanza la película. El desacuerdo entre los dos anarquistas y Katzmann es seguido por secuencias de manifestantes que exigen la libertad de «Bart y Nick». Montaldo, al igual que un aluvión de escritores con simpatías liberales, marxistas y hasta anarquistas, se preocupa ante todo por la presunta inocencia de Bart y Nick, a pesar del inevitable reconocimiento de su anarquismo. La necesidad que tiene la película de reivindicar a sus héroes termina por diluir las convicciones políticas de estos (no obstante, la compensación que ofrece Gian Maria Volontè con su conmovedora y brillante interpretación de Vanzetti). Sacco y Vanzetti tenían en ese momento un gran enemigo: “The American Dream”. Y en muchos sentidos lo siguen teniendo hoy (aunque el sentido sea ahora más global y más terrible).

Por ello pensé, que había (hay) intención deliberada en esas “correcciones de estilo” de los subtítulos, quizá por aquello de que “el pueblo no está preparado”.

Termino, estas reflexiones, acerca de los peligros del diversionismo ideológico, por muy inocente que pretenda ser, contando una anécdota de una cosa que me ocurrió hace unos pocos años cuando estaba en un taller sobre la elaboración del plan y programa comunitario o comunal, en un pueblito merideño (uno de esos “Pueblos tristes” de nuestros Andes).

En la conversa inicial traté de mostrarles a los participantes los orígenes-relaciones de ciertas palabras (lo hacía preguntando y tratando de que el concepto saliera de la gente), capitalismo de capital, socialismo de social, pero cuando pregunte qué se derivaba de comunidad, esperando como respuesta “común”, se paró un viejo campesino (con todas sus características típicas, vestido con un viejo paltó marrón, con sombrero  del mismo color, o algo así y manchado en varios sitios de chimo, del que después supe que hasta es propietario, un “pequeñoburgues” en todo el sentido de la palabra) y dijo:

– “Puesh, amigo, a mí me parece que lo que se viene después de comunidad es “comunismo” es decir, la vida, las cosas en común. Es pa´lla es p´onde vamos, ¿o no?”

Era evidente que después de eso ya todo estaba dicho, por lo menos yo, ya no tenía nada nuevo que decirles. Y no note que nadie se asustara y no vi a nadie salir corriendo. El resto de los tres días del taller los pasamos haciendo planos de las comunidades, discutiendo vías alternativas de entrada y salida, y hablando del problema de la seguridad en comunidades aisladas y la sobrevivencia en situaciones especiales (no solo naturales), el problema de la comunicación, la comida, las medicinas y de todas las cosas que ellos no producen, y para ello hablamos de la necesidad de la vida en común y la solidaridad concreta, y, se los juro, no note a nadie asustado o que saliera corriendo.

Lástima que por creer que realmente “el pueblo no está preparado”, la “formación” de las comunidades se hace con la misma visión (o intención) con que se hacen las correcciones que se aplican a los subtítulos de ciertas e incomodas películas. Lo que, en el fondo, más que formar, solo deforma y de una manera terriblemente peligrosa…

Sobre el autor

Comunicador y educador popular, escribidor, caminante empeñado en que se hace camino al andar y definitivamente nuestramericano y tatuyano.

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