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[Tierra y Hombres Libres] La defensa del legado de Chávez en el campo venezolano

Ezequiel Zamora Luchas Campesinas
Buscaremos la tropa del pueblo.
¡Nos iremos con ese Ezequiel Zamora!
Tras su caballo se aclarará nuestro destino.
César Rengifo, “Un Tal Ezequiel Zamora”

“Una demanda histórica de más de 527 años de lucha, y que tuvo su auge bajo el grito de “¡Tierra y hombres libres! ¡Horror a la oligarquía!” con el general ‘cara ‘e cuchillo’, un tal Ezequiel Zamora. Eso trae el pueblo campesino a Caracas”. Esto nos dijo Carlos Carles, un compañero de Caracas entregado a la lucha campesina, y muchas otras, durante una protesta en el Ministerio de Agricultura y Tierras.

Un año ha pasado desde la Marcha Campesina Admirable y las injusticias se multiplican en el campo venezolano. Así, integrantes de la Plataforma de Lucha Campesina comenzaron una vigilia en las instalaciones del Instituto Nacional de Tierras (INTI) a finales de junio, exigiendo que se cumplan las instrucciones dadas por el Presidente Maduro el 2 de agosto de 2018 en cadena nacional.

Zamora es un referente central en las luchas campesinas, en sus banderas y consignas. Hay un hilo continuo desde la independencia, de dignidad robada y esperanzas traicionadas a los pobres del campo. Ese anhelo de libertad encontró un líder en Ezequiel Zamora. Y la bala que mató a Zamora no logró matar ese grito de rebeldía, “¡Oligarcas temblad!”, que seguiría latente hasta encontrar una nueva voz.

El “General del Pueblo Soberano” fue una de las figuras históricas reivindicadas por Chávez, una de las tres raíces del árbol que florecería en la Revolución Bolivariana. Zamora es un ejemplo para entender al chavismo como proyecto histórico. La lucha campesina no enarboló a Zamora porque Chávez lo rescató. Más bien Chávez reivindica a Zamora porque en él se cristaliza la lucha del campesinado venezolano.

“Campesinos vienen siendo desalojados después de años las tierras, la ley defiende su derecho sobre la tierra”, explicó Jesús Osorio, vocero de la Plataforma de Lucha Campesina, que viene impulsando la lucha, durante una asamblea popular organizada junto a movimientos sociales caraqueños. “Lo que pertenece al pueblo no debemos pedirlo como limosna. No vamos a avanzar si no reclamamos nuestros derechos con convicción revolucionaria”, concluyó.

Osorio terminó proponiendo una gran movilización el 2 de agosto, señalando el aniversario de la Marcha Admirable y reafirmando sus demandas.

Un episodio que resumió la relación de creciente tensión con el Estado fue esa manifestación en el Ministerio de Agricultura el pasado 11 de julio. Cerca de un centenar de campesinos se trasladó de la vigilia en el INTI para manifestarse y exigir una reunión con el Ministro de Agricultura y Tierras, Wilmar Castro Soteldo.

La policía se movilizó rápidamente hacia los campesinos reunidos en la Plaza La Candelaria (a una cuadra del ministerio) y trató de disolver la protesta, mediando con funcionarios del ministerio que se comprometieron a recibir una delegación. Logrado esto, el comandante de la policía se prestó para “acompañar” a los campesinos al ministerio, algo que estos rechazaron, ya no deseaban simplemente ser recibidos. Su protesta era simbólica y querían que el pueblo de Caracas les escuchara. En medio de todo esto, la principal preocupación de los cuerpos de seguridad era nada más y nada menos que seis caballos traídos por los campesinos, que supuestamente servirían para armar un “show”.

La discusión siguió hasta que los ánimos se encendieron y explotaron. Los campesinos rompieron un cordón policial que trataba de contenerlos y fueron en marcha acelerada, con los caballos, hasta el ministerio, mientras los policías intentaban frenarlos. Llegaron al ministerio de puños en alto y cantando el himno nacional, y tras momentos de tensión entró la delegación campesina a dialogar con el ministro.

La defensa del legado de Chávez en el campo venezolano
Los campesinos se movilizaron al Ministerio de Agricultura y Tierras el 11 de julio para exigir respuestas. (Ricardo Vaz)

La movilización y la toma han tenido respuestas de boca cerrada, con la (de facto) destitución del presidente del INTI Luis Soteldo, la reactivación de las mesas de trabajo con la vicepresidencia y la resolución de algunos casos de tierra reclamada en favor de los campesinos. Sin embargo, hay más de 100 casos de acceso a la tierra actualmente sobre la mesa, además de un sinfín de casos de judicialización de campesinos. Precisamente en este contexto, el martes 16 de julio, llegaron cuerpos de seguridad al INTI a detener a dos campesinos por denuncia del terrateniente quien, días antes, les había desalojado, quemando sus casas y cosechas.

Entre los casos por resolver se encuentran unos cuantos parte de un “entramado” político, tocando intereses de gobernaciones, alcaldías o terratenientes cercanos. Esos son casos donde la Plataforma de Lucha Campesina espera que se busque una solución desde el ministerio o el propio Maduro.

Un ejemplo palpable de la injusticia en el campo es el del Hato Los Tramojos en el estado Guárico. Son 4800 hectáreas de tierra que fueron entregadas por Chávez a campesinos en 2010. Sin embargo, en 2016, los campesinos fueron desalojados y las tierras asignadas a un terrateniente. Pasados dos años de disputa legal sin avance, los campesinos decidieron ocupar nuevamente las tierras, pero su intento terminó en represión. No obstante, la lucha está lejos de terminar, con la propuesta de realizar una asamblea nacional campesina nada más nada menos que en esas tierras.

Un aspecto positivo y alentador ha sido la movilización de las organizaciones populares caraqueñas en apoyo a la vigilia en el INTI, a la manifestación y luego participando en esta asamblea popular. La Fuerza Patriótica Alexis Vive, Encuentro de Lucha Popular, Movimientos de Pobladorxs/Inquilinxs, Ksa La Minka, Comunidades al Mando, y otros, manifestaron su respaldo a la lucha campesina y su disposición de empezar a articular los diferentes frentes de batalla.

“Nosotros no somos ajenos a la lucha campesina”, dijo Robert Longa, vocero de la Fuerza Patriótica Alexis Vive y de la Comuna El Panal, defendiendo la articulación entre el movimiento campesino y el poder popular en las ciudades.

“Más allá de la legalidad burguesa, nuestra lucha se legitima en la práctica. La tierra se pelea tomando, ocupando, avanzando con el grito ‘¡oligarcas, temblad!’”, explicó Robert, planteando la conformación de brigadas de producción y defensa para avanzar la lucha en el campo. Defendió también iniciativas para traer la producción del campo a la ciudad, para así “reenamorar” a la gente y cambiar las relaciones de producción.

También El Maizal ha estado presente, aprovechando que su vocero Ángel Prado se encuentra en Caracas. Hablando a la asamblea, Ángel reiteró que la prioridad debe ser ocupar las tierras y ponerlas a producir, y luego ocuparse de los “papeles”.

“Se viene revirtiendo la política agraria de Chávez, se viene matando la Ley de Tierras”, alertó, señalando casos de favorecimiento de terratenientes y empresarios privados en el campo. “Luchemos de manera colectiva para que sea colectiva la victoria y el beneficio que produce la tierra” exclamó, reafirmando el compromiso de la Comuna El Maizal en articular con otros movimientos.

Ángel terminó lamentando la alianza “descarada” que el gobierno viene promocionando con la burguesía, y no con el pueblo. “La Revolución es nuestra y la vamos a defender, pero también tenemos que someter a prueba a nuestra dirigencia política”, retó.

Diversos movimientos populares participaron en una asamblea popular con el movimiento campesino en el INTI, Caracas. (Ricardo Vaz)

La visión que defiende Castro Soteldo para el campo venezolano no tiene que ser leída entrelíneas, ya que el propio la enunció en su programa “Cultivando Patria”. “Hay que ir hacia esa burguesía revolucionaria”, concluyó basado en una lectura profundamente equivocada de “Venezuela Violenta” de Orlando Araujo.

La conclusión de Araujo es precisamente la contraria, que no se ha formado esa burguesía productiva y que eso difícilmente podrá suceder en el contexto venezolano, por las propias condiciones del modelo rentista. La industria que se logró establecer nunca se alimentó de la producción del campo venezolano.

Cuando se le preguntó sobre el planteamiento de la burguesía revolucionaria, Carlos Carles respondió que “el ministro está meando fuera del perol”. Cuando se le pidió una respuesta más diplomática, nos dijo que Castro Soteldo “está traicionando la vaina”.

La disputa por el legado del Comandante Chávez es crucial en la disputa por la hegemonía dentro del chavismo, valga la redundancia. Y esta no es una cuestión que se resuelva con un “chavistómetro” midiendo quién jura lealtad más alto.

Hay cuestiones para debatir. Hay quienes plantean que se debe regresar a la versión “originaria” de Chávez, o la versión “pendeja” en las palabras suyas. De igual modo se podría discutir si las privatizaciones y la apertura vertiginosa al capital privado son un retroceso necesario. No lo creemos, pero hay un argumento. Lo que no se puede es presentarlas simultáneamente como algo coherente con Chávez y un avance (¿hacia dónde?).

Ahora lo que es sin la más mínima duda una traición descarada al legado de Chávez es arrebatar tierras, en algunos casos asignadas por el mismo Chávez, a los campesinos, para entregarlas o devolverlas a latifundistas. Sin embargo, los campesinos han demostrado que no van a abandonar su lucha (de clase), aunque eso exija marchar más de 400 km “a pata”. Así, paso a paso, se van tejiendo alianzas con otros movimientos populares en el campo y en la ciudad. El reto es seguir acumulando fuerza y luchando por un campo venezolano definido por tierra y hombres (y mujeres) libres, y horror a la oligarquía.

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